martes, 8 de agosto de 2023

31/05/2023 Exposición Línies Duras XVI: El diseño en los sesenta

"15. El diseño en los sesenta. Organización sectorial, pedagogía, industria y divulgación

El campo del diseño se desarrolla con fuerza en el contexto catalán durante los años sesenta. Antes ya existía una fértil tradición productiva e incluso asociativa, aunque con múltiples regresiones históricas y dificultades de consolidación.

Dicho despliegue cabe observarlo en cuatro ámbitos simultáneos pero claramente distintos, que marcan el devenir de esta disciplina a lo largo de la época. Por una parte, se aprecia lo que podríamos denominar como un intento de organización sectorial, ejemplificada en la fundación de la ADI-FAD (Asociación de Diseñadores Industriales), en 1960, con el precedente del IDIB (Instituto de Diseño Industrial de Barcelona), que se configuró en 1957, y de la ADG-FAD (Asociación de Directores de Arte y Diseñadores Gráficos), en 1961. Ambas entidades estaban inscritas en el FAD (Fomento de las Artes Decorativas), asociación impulsada por artesanos y arquitectos en 1903. Asimismo, en 1958 se crearon los premios FAD de Arquitectura e Interiorismo; en1961, los premios Delta de Diseño de Producto, inspirados en los Delta italianos que se otorgaban en Milán; y, en 1964, los premios Laus de Diseño Gráfico y Comunicación Visual. Paralelamente, el diseño barcelonés participa de forma activa en la construcción de redes asociativas internacionales.

La ADI-FAD, por ejemplo, es aceptada como miembro del ICSID (International Council of Industrial Design Association) durante su segunda asamblea, que tiene lugar en Venecia en 1961; André Ricard es elegido vicepresidente del ICSID durante el tercer congreso de París, en 1962; durante ese mismo año, la ADG-FAD participa en Londres en la creación de ICOGRADA (International Council of Graphic Design Association). Por otra parte, tiene lugar una importante evolución en el territorio pedagógico, cuya principal consecuencia es la aparición, en 1961, de Elisava, primera escuela de diseño en España, y, en 1967, como una escisión ideológica de la anterior, la escuela EINA. Igualmente, se producen diversas iniciativas empresariales en las que el diseño ocupaba un papel protagonista en la mecánica industrial.

Tres casos paradigmáticos serían los laboratorios farmacéuticos Geigy, que a partir de 1961 cuentan con la dirección de arte de Yves Zimmermann y donde trabajaron, entre otros, la diseñadora Toni Miserachs; las publicaciones corporativas de la imprenta Industrias Gráficas Francisco Casamajó, también a cargo de Zimmermann desde 1966 y, por último, la tienda GRIS (1969) de los diseñadores Carles Riart y José Juan Bigas Luna. Finalmente, a lo largo de la década, se extiende una progresiva tarea de divulgación del diseño desde líneas y formatos muy diversos, como las publicaciones de arquitectura e interiorismo o los catálogos de productos y ferias empresariales. Hemos incluido en este apartado, por su carácter singular, los escritos de Manuel Vázquez Montalbán para la revista Hogares modernos con el pseudónimo de Jack el Decorador, (1969-1972), que constituyen una suerte de reportajes sociológicos sobre una Barcelona que se asoma a los nuevos rituales urbanos y consumistas.

Desde la arquitectura también se observa cómo el diseño va penetrando en el campo de la reflexión teórica conjunta. Algunos ejemplos son el número 43 de Cuadernos de arquitectura (1961), que incluyó tres artículos de André Ricard, Santiago Pey y Rafael Marquina con los que invitaban a repensar la disciplina; o los textos «Diseñar para un público o contra un público» de Oriol Bohigas, número 45 (1961) de la misma revista, y «El culto al objeto» de Antoni de Moragas, número 46 (1961), en los que dos autores seminales de los cincuenta tomaban el testigo del ensayo sobre diseño, confrontándose con los teóricos de la siguiente generación.

Ciertamente, Pey y Marquina lideraron, desde Cuadernosde arquitectura y entre 1961 y 1966, una verdadera impugnación a las llamadas «inercias artesanales» en pos de un reconocimiento del diseño como la práctica autónoma, profesionalizada e industrial."

Ver: https://ajuntament.barcelona.cat/lavirreina/es/exposiciones/lineas-duras/666#none    



 

 

 
 
 






 


"LÍNEAS DURAS

En 1985, Carles Martí y Xavier Monteys publicaron un artículo itulado «La línea dura», con el que presentaban el número de despedida de la revista 2C. Este texto recorría

el trabajo de un grupo de arquitectos —Hannes Meyer, Hans Wittwer, Mart Stam, Johannes Duiker o Evan Owen Williams, entre otros— que durante los años treinta, en el seno del Movimiento Moderno, priorizaron los problemas constructivos frente a las justificaciones estéticas. Martí y Monteys acuñaron incluso una nueva categoría para referirse a estos autores y a sus obras, a los que denominaron «el ala radical del racionalismo».

Parafraseando el título de aquel artículo, podríamos aventurar que, entre 1949 y 1974, se desarrolló en Barcelona un conjunto de propuestas desde el campo de la arquitectura, el diseño y el urbanismo que, vistas en perspectiva, constituyen «líneas duras» respecto a las tendencias hegemónicas de cada período, una suerte de tradición no siempre subrayada —acaso pendiente de recuperarse en el futuro— que ofrece tres rasgos esenciales: el intento por abrir las disciplinas a unos nuevos usos colectivos y a unos paradigmas que evolucionasen las retóricas formales de cada momento; la superación del proyecto como simple metodología teórica y su transformación en herramienta con la que comprender y mejorar la esfera pública; el enfrentamiento a los conflictos ciudadanos sin el empleo de fórmulas corporativas, modelos preformateados o soluciones ejemplarizantes.

La presente muestra reúne 29 casos de estudio ordenados cronológicamente y reconstruidos mediante documentos, textos e imágenes que, en su mayoría, se enseñan por primera vez dentro de un contexto expositivo.

Línies dures. Edificis, disseny i urbanisme a Barcelona (1949-1974)  comienza y termina con una misma preocupación por los lugares y las condiciones en las que viven las clases subalternas locales, es decir, empieza con el concurso «Vivienda Económica en Barcelona 1949» y termina con la publicación, en 1974, del Contra Plan de la Ribera, elaborado por el Laboratorio de Urbanismo de Barcelona (LUB), el cual respaldaba las reivindicaciones vecinales frente a la opción técnico-política oficial de reestructuración de la zona litoral.

La exposición se completa con un itinerario por cinco dependencias distintas —debidamente señalizadas— de la editorial Gustavo Gili, lo que permite entender su morfología arquitectónica original. Por último, se ha seleccionado una serie de imágenes que Francesc Català-Roca realizó sobre el edificio en el momento de la construcción y apertura.

Este reportaje, junto con las numerosas instantáneas del mismo autor incluidas en cada caso de estudio, forman un conjunto de más de un centenar de fotografías que se inscriben dentro de los actos conmemorativos por el centenario de su nacimiento"

Ver: https://ajuntament.barcelona.cat/lavirreina/es/exposiciones/lineas-duras/666#none

 

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