"Portada barroca y Salón de los Reyes
Se accede al interior por una puerta barroca del siglo XVII que lleva columnas corintias
y un relieve de San Millán a caballo. Es obra del arquitecto Pablo de
Basave y del escultor Diego de Lizarraga. Desde el vestíbulo se entra al
Salón de los Reyes. Recibe este nombre por los cuatro lienzos de reyes
bienhechores del monasterio. Los escudos de la Escalera Real son los de
la Abadía y los de Castilla.
Están fechados en 1697. Es la última gran construcción de los abades
benedictinos. En esta sala se encuentra la reproducción del códice 60 y del folio 72 recto en el que están escritas las Glosas Emilianenses.
Claustro
El claustro de la planta baja también se conoce por el nombre de
procesional. Comienza su construcción Juan Pérez de Solarte en 1549. Es
renacentista con bóvedas góticas. Arcos apuntados, doblados, entre
contrafuertes rematados por pináculos góticos con ganchos, poco esbeltos
y de labra tosca. La puerta que comunica con la iglesia, decorada al
estilo manierista, es obra del italiano Andrés de Rodi. Está fechada en
1554 y nos da una idea de la decoración que tenían pensada para el resto
del claustro bajo, y que no llegó a ejecutarse.
Ver más entradas de San Millán de la Cogolla
El de la planta alta es clasicista. Columnas toscanas, adosadas a
pilares, con friso de triglifos, metopas y capiteles adornados con tres
rosetas y molduras de ovas en el equino. Está decorado con veinticinco
cuadros de José Bejes que narran los distintos milagros de San Millán, según la biografía de San Braulio, obispo de Zaragoza
Ver más entradas de San Millán de la Cogolla
"Una lengua no nace en un lugar ni en un momento concreto, pero es en el monasterio de San Millán en el siglo XI
cuando un monje tiene conscientemente el atrevimiento de poner por
escrito palabras y frases con estructura gramatical de una lengua del
pueblo, que algunos autores clasifican como castellano y otros como
navarro-aragonés. En el mismo códice 60 de la Real Academia de la Historia
encontramos también las primeras palabras escritas en vascuence. Por
esta razón San Millán de Yuso celebra en 1977 el Milenario de la Lengua
Castellana, y desde entonces se le conoce metafóricamente con el nombre
de «Cuna de la Lengua». En el Salón de los Reyes se encuentran las
lápidas conmemorativas del milenario de la lengua castellana y vasca, así como una reproducción facsímil del Códice 60. "
"Marfiles románicosPara las abadías y monasterios su más estimado tesoro eran las
reliquias de los santos, sobre todo si eran del santo fundador. Don
Blas, abad de Yuso entre 1067 y 1081, manda realizar el arca relicario
más rico posible para venerar los restos de San Millán, empleando en su
interior telas finísimas y revistiendo el exterior con láminas de oro,
plata, piedras preciosas y tarjetas de marfil. Entre la colección de
relicarios del monasterio sobresalen las arcas relicarios de San Millán (siglo XI), por un lado, y la de San Felices (siglo XII), por otro, por sus marfiles románicos.
Son veinticuatro tarjetas, once a cada lado del arca, y uno en el
centro de cada uno de los frontispicios. Así duró hasta el año 1809 en
el que los soldados de Napoleón
arrancan las placas de oro y piedras preciosas. De la antigua arqueta
hoy quedan en Yuso la antigua pieza en la que se puede ver la madera
original y el forro interior de tela árabe del siglo XI. En el relicario nuevo de plata realizado en 1944 están los marfiles románicos del siglo XI
originales que se conservan: trece de la vida de San Millán, dos
fragmentos de la misma serie, más los del abad Don Blas y del escriba
Don Munio."