"El edificio constituye uno de los mejores ejemplares de la arquitectura religiosa del barroco catalán, influido en el aspecto exterior por el estilo de Bernini y en el interior por las iglesias de la Contrareforma.
Tiene planta de cruz latina con cúpula sobre el crucero, una nave central más alta, que dobla en ancho en las laterales, y cuatro capillas laterales a cada lado, además de la capilla del Santísimo.
Las capillas soportan, en el piso superior, tribunas cerradas con celosías. También cuenta con un camarín donde se conserva la imagen gótica de la Virgen. La fachada tiene el frontis plano y los laterales curvados y una portada con columnas corintias y frontón semicircular. En la fachada lateral de la calle Ample se trasladó, en 1870, la portada gótica de la iglesia derribada de Sant Miquel. La gran cúpula sobre el crucero fue construida y terminada entre 1883 y 1888 por Joan Martorell y copada con una imagen de la Virgen, destruida en 1936. Los hermanos Oslé hicieron una nueva en 1956, de bronce, fundida en el taller Valls. Las vidrieras son obra de los talleres Maumejean y Amigó, restaurados modernamente por Grau Montserrat.
La destrucción de 1936 afectó a toda la decoración interior del templo. Acabada la guerra se inició la restauración y el nuevo altar, de Francesc Folguera, se terminó en 1960.
La cúpula la pintó Victorià Codina Langlin en 1888 y la restauró Josep Obiols en la parte de los arcos del presbiterio y las conchas, en 1956. Pau Macià Pons realizó diversas pinturas decorativas y mosaicos. Y el escultor Claudi Rius, las imágenes de santos de las capillas laterales. También habían intervenido antes Agapit Vallmitjana, Josep Llimona y Enric Sagnier -capilla del Descendimiento-."
Ver: https://www.poblesdecatalunya.cat/element.php?e=2259
Ver otras entradas sobre la Basílica de la Mercè y también aquí
Capilla de San Ramon Nonato, patrón de las gestantes y las parturientas:
"San Josemaría Escrivá de Balaguer: A la Merced a dar gracias
El 1941, cuando el
Opus Dei recibió su primera aprobación, la reacción de San Josemaría
fue dar gracias a la Virgen María, y quiso enviar un telegrama a sus
hijos de Barcelona donde les pedía que fueran a la Merced a dar las
gracias a la Virgen por los continuos cuidados maternos que procuraba a
la Obra. San Josemaría vuelve a la Ciudad Condal y a la Merced en 1942 y
en 1943. Para la Obra, aun contando con la aprobación de los obispos de
los lugares donde trabajaba, eran años de fuertes incomprensiones,
fundamentalmente por la novedad del mensaje de la santificación del
trabajo que el Opus Dei proponía. Dios permitió que estas
contradicciones resultaran especialmente duras en Barcelona. Para
confortarles, Josemaría Escrivá decía, a los primeros hijos catalanes
del Opus Dei, que estaba seguro de que el Señor, con la mediación de la
Virgen de la Merced, bendeciría la tarea apostólica de la Obra en la
capital catalana con muchos frutos.
El 16 de mayo del 1945, tras
dejar el Santísimo reservado en uno de los primeros centros del Opus Dei
en la ciudad, tiene ocasión de rezar ante la imagen de la Virgen María
antes de marchar al Monasterio de Montserrat, probablemente para ver al
Abad y rogar a la patrona de Cataluña.
Mientras se extiende la
tarea evangelizadora, las dificultades y las incomprensiones no amainan
sino que continúan con más énfasis. Por otra parte, se hacía necesario
un reconocimiento jurídico por parte del Santo Padre, que permitiera
trabajar también en otros países. Con este propósito, Álvaro del
Portillo viaja a Roma, el 25 de febrero de 1946. Él mismo recordará,
años más tarde, la primera respuesta que obtuvo: "Me
dijeron, entre otras muchas cosas, que no era posible aún obtener la
aprobación del Opus Dei: habíamos nacido –esta fue la expresión literal-
con un siglo de anticipación. Las dificultades eran tan grandes,
aparentemente insuperables, que decidí escribir al Padre para
manifestarle la necesidad de su presencia en Roma". Así lo
hizo. San Josemaría padecía en aquél tiempo una diabetes muy grave,
hasta el punto de que el médico que le atendía había declinado toda
responsabilidad sobre su vida si emprendía ese viaje. Sin embargo
decidió hacerlo, vía mar, embarcando en el puerto de Barcelona rumbo
Génova.
Dejó Madrid en el mes de junio y, de camino a Barcelona,
hizo parada en el Pilar de Zaragoza y en Montserrat. Llegó a la capital
catalana el 21, y en seguida quiso reunirse con sus hijos en el centro
del Opus Dei que había en la calle Muntaner. Todos los presentes
recordarán, pasados los años, la plegaria que san Josemaría hizo en voz
alta en el oratorio de Muntaner: "¿Señor, tú has podido
permitir que yo de buena fe engañe a tantas almas? ¡Si todo lo he hecho
para Tu gloria y a sabiendas de que es Tu Voluntad!". Y hacía suyas las palabras que san Pedro dirige al Señor: "He aquí que lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué será de nosotros? (Mateo, 19, 27)".
San Josemaría acudió a la intercesión de María varias veces a lo largo
de su oración, y, al acabar, se dirigió a la Merced para ponerse, él
mismo y todas sus intenciones, bajo la protección maternal de la Virgen.
"Vine a Roma con el alma puesta en mi Madre la Virgen
Santísima, y con una fe encendida en Dios nuestro Señor, a quien
confiadamente invocaba, diciéndole: ‘ecce nos reliquimus omnia te secuti sumus te: quid ergo erit nobis’? ¿Qué será de nosotros, Padre mío?", recordaría más tarde."
Ver: https://opusdei.org/es/article/san-josemaria-y-la-virgen-de-la-merced-barcelona/
Capilla
de Santa María de Cervelló donde se venera el cuerpo incorrupto de la primera religiosa mercedaria.
Capilla del Santísimo: añadida en 1888 en la parte del Evangelio
Trono de bronce modernista diseñado por Joan Martorell y ocupado por la Virgen desde 1888 hasta 1964: