viernes, 9 de diciembre de 2022

29/10/2022 Prat de Llobregat. Chimenea de La Seda de Barcelona

 "En 1925 se creó la Sociedad Anónima La Seda de Barcelona, ​​con el fin de fabricar fibras artificiales, especialmente rayón, un sector que apenas iniciaba su presencia en el Estado español, pero que tenía unas importantes perspectivas de crecimiento para la buena acogida de estos productos en el mercado. La empresa contaba con una participación mayoritaria de capital holandés.

La Seda adquirió los terrenos que ocupó la antigua Compañía Española de Industrias Químicas y en 1926, una vez concedida la licencia municipal, se inició la construcción de la fábrica. El proyecto era tan importante que en 1927 trabajaban cerca de trescientas personas entre albañiles y especialistas diversos. Las obras tardaron más de dos años y hasta el 4 de febrero de 1928 no se obtuvo el primer hilo de rayón.

Para montar la industria y poner en marcha la fábrica, se trasladaron a El Prat técnicos y obreros especializados de los Países Bajos, entre los que destacaron las instructoras para formar la mano de obra femenina. La Seda representó para las mujeres de El Prat la posibilidad de acceder al trabajo asalariado, fuera de los trabajos tradicionales como el comercio, muchas veces familiar, o las tareas mal pagadas y poco reconocidas del campo.

La llegada de La Seda provocó transformaciones inmediatas. En pocos años se incrementaban las cifras de población de El Prat en un proceso que cada vez iba a más. Si en 1920 había 3.591 personas empadronadas, en 1930, con La Seda en pleno funcionamiento, el total de población era de 6.694 habitantes. El núcleo urbano absorbió, sin modificar sustancialmente su estructura, la llegada de esa primera inmigración exclusivamente industrial. Muchos trabajadores se instalaron en casitas de alquiler cerca de las industrias.

La evolución económica de La Seda fue positiva desde 1930. La buena marcha de la empresa hizo que en 1933 se llevara a cabo la primera ampliación. En 1936, antes del inicio de la Guerra Civil, la plantilla de la fábrica era de casi mil trabajadores y funcionaban una cincuentena de filosas, con una capacidad diaria de producción de cuatro toneladas y media de rayón.

Al estallar la Guerra, la fábrica de La Papelera Española fue colectivizada, mientras que La Seda, por su importante participación holandesa, fue intervenida y administrada por un delegado de la Generalitat y un Comité de Control formado por representantes de la CNT y UGT. La producción de ambas empresas fue sustituida por la fabricación de material de guerra. En La Seda se realizaron proyectiles de artillería, lanzabombas y material auxiliar.

Acabado el conflicto bélico, La Seda reinició su actividad. Aunque pronto se recuperaron los niveles productivos anteriores a 1936, la II Guerra Mundial creó nuevas dificultades, especialmente en lo que se refiere al abastecimiento de materias primas. En estos años, también tuvieron que hacer frente a las dificultades en el suministro eléctrico y las restricciones del mercado provocadas por la economía del régimen dictatorial del general Franco. Las restricciones eléctricas llegaron a ser tan graves que en 1949 La Seda puso en marcha un grupo turbogenerador para asegurar el mantenimiento regular de la producción.

El elemento más destacado de este período fue el inicio, en 1947, de la fabricación de rayón de alta tenacidad, empleado en la fabricación de neumáticos, que recibió el nombre comercial de rayofil.

En 1959 la sociedad adquirió unos terrenos de treinta hectáreas para construir una nueva fábrica, la futura Enkalene, dedicada a la producción de poliéster. En 1982 inició la fabricación de polímeros PET.

En 2000, la antigua fábrica de La Seda cerró definitivamente las puertas y, con posterioridad, se derribaron las antiguas instalaciones dentro del proyecto de construcción del futuro ensanche norte. Del antiguo complejo industrial se conserva una chimenea. La presencia del grupo La Seda en El Prat se mantiene con una filial en el sector Enkalene, con el nombre Artenius España SL (recibe este nombre desde el 1 de octubre de 2012).

La Seda aplicaba una política social avanzada, similar a la que seguían las industrias holandesas, pero que, a su vez, resultaba paternalista y controladora. Así ofrecía actividades y servicios para los trabajadores y sus familias, como: escuela de niños (1959) y la financiación de la educación de las niñas en la escuela Virgen del Carmen; colonias infantiles, economato, viviendas, etc.

En 1948 creó el Grupo Cultural Recreativo, entidad que tenía como finalidad dar salida a las necesidades deportivas, culturales y de ocio de los trabajadores y sus familias, y del que surgieron, entre otros, un grupo estable de teatro, equipos de baloncesto femeninos y masculinos y un grupo de atletismo, donde se formaron muchos de los campeones pratenses de marcha atlética. Con los años, las secciones se fueron desarticulando, especialmente por la falta de participantes. Las secciones de baloncesto y atletismo fueron las que se mantuvieron más años, hasta la crisis de la empresa, a finales de los años ochenta. Desde enero de 1948 la empresa editaba la Hoja Familiar, nacida primero como boletín del Grupo y después como hoja sindical.

La Seda también participaba activamente en actividades del municipio. Así, a modo de ejemplo, podemos destacar que financió las primeras cabalgatas de Reyes, a principios de los años cincuenta del siglo pasado."

Ver: https://www.elprat.cat/el-prat-ocult/la-seda-de-barcelona







 

Foto antigua en https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/historias-cataluna/sector-quimico-catalan-batalla-seda_233187_102.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario