Entrando a la izquierda, pasa casi desapercibida una construcción singular que recuerda a los primeros proyectos de Coderch. Extremadamente simple, de lineas puras y materiales que combinan las esencias mediterráneas, se trata de la casa del portero.
De los arquitectos Joaquim Gili y Francesc Bassó, fue galardonado con el Premio FAD de Arquitectura del año 1961.
Carrer Rosselló, 87
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