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sábado, 3 de abril de 2021

08/03/2021 Badalona. Farmàcia Surroca (actualizada 2026)

"La Farmacia Surroca es una obra de estilo Art Déco de Joan Amigó i Barriga situada en Badalona (Barcelona) y protegida como bien cultural de interés local.

Descripción
Es un importante conjunto decorativo de estilo art déco sobre todo en la fachada, con rótulo de época, uso de mármoles y encuadre de bronce haciendo cenefa de relieve. En el interior se conservan los elementos de la decoración original: sillas racionalistas, bibelots en forma de centro de cactus, etc. La trastienda recibe la iluminación cenitalmente.
Tiene un jardín privado en el interior.

Historia
La farmacia fue fundada en 1878 por Joan Surroca i Viñeta en la calle de Mar, núm. 57. A lo largo de los años cambió su ubicación, en 1881 la trasladó al núm. 46, y más tarde en el núm. 76 de la misma calle, su ubicación actual, ocupando el lugar donde estaba la masía de Can Gatxó y, más tarde, el Casino Badalonès. En esta ubicación, la primera farmacia que se construyó fue en estilo modernista, obra de Joan Amigó y Barriga.
La adaptación a art déco parece que también fue obra de Amigó, que contó con la colaboración de artesanos como Corbero, los metales, Blanch, los muebles, y Crespo, por los espejos.

Fue declarada Bien Cultural de Interés Local en 1984"

Ver: https://ca.wikipedia.org/wiki/Farm%C3%A0cia_Surroca

Carrer de Mar,76

Fotos: Jose Campoy 











30/04/2026 (Fotos Ramón Sales)







 

 

jueves, 11 de marzo de 2021

07/03/2021 Badalona. Farmàcia Serentill (actualizado 2026)

"La Farmacia Serentill es un establecimiento comercial de farmacia que por su carácter histórico y arquitectónico patrimonial está protegido como bien cultural de interés local de Badalona. El negocio fue fundado a finales del siglo XIX por Eduard Serentill i Tebé, y ha continuado funcionando desde entonces entonces en manos de la misma familia. El aspecto actual de la farmacia, que data de 1924, es obra del arquitecto badalonés Joan Amigó i Barriga, que le dio un aspecto noucentista.

Descripción                                                                                                                                                    Dentro del estilo de la desaparecida farmacia Vicenç Ferrer de la plaça de Catalunya, de Barcelona. Es un establecimiento para farmacia perfectamente conservado, especialmente con respecto a los muebles: el mostrador y las puertas de acceso que están hechos de caoba, y los armarios de pino y melis. Además, en perfecto estado de conservación también está la colección de tarros de cristal de la vitrina del fondo, tras el mostrador. El techo o cielo raso tiene un enyesado preciosista decorado con un relieve de flores y la fachada es toda de mármol. Las adiciones modernas no desmerecen del estilo clásico recargado de la farmacia. 

Historia
Los orígenes del negocio se encuentran en el siglo XIX, en 1888 Eduard Serentill i Tebé se asoció con el Dr. Vergés, un farmacéutico que tenía su oficina en el barrio de Dalt de la Vila, en el casco antiguo de Badalona. Desde allí el negocio se fue trasladando a las calles más céntricas de la ciudad y terminó deteniéndose el número 23 de la calle de Mar, la más comercial de las calles del centro de Badalona y donde continúa actualmente.

El negocio ha continuado en manos de la misma familia a lo largo de cuatro generaciones que han pasado de las fórmulas magistrales del siglo XIX, de las que aún se hace alguna actualmente- a los productos de parafarmacia como cremas o tratamientos capilares. Tras el fundador, se encargó primero su hijo, Salvador Serentill i Costa, que fue alcalde de Badalona entre 1940 y 1945, que ordenó su reforma al arquitecto modernista Joan Amigó i Barriga alrededores de 1924, entonces ya en una etapa más novecentista, que le dio su aspecto actual en el establecimiento. El hijo de Salvador fue el sucesor, Eduard Serentill i Domènech, que era especialista en análisis clínicos que hacía en la trastienda y, finalmente, en 1992 comenzó a encargarse el hijo de éste, Salvador Serentill i Tost, que decidió ampliarla y apostar por los productos de parafarmacia, dermoestética y dietética, en un momento en que la mayoría de farmacia aún estaban centradas en los medicamentos por prescripción, y contrató y formó a más personal para poder atender a los clientes y sobrevivir al descenso que ha sufrido el sector en los últimos años"

Ver: https://ca.wikipedia.org/wiki/Farm%C3%A0cia_Serentill

Carrer de Mar, 23

Fotos: Jose Campoy 









30/04/2026 Fotos Ramón Sales





  

jueves, 14 de enero de 2021

13/01/2021 Farmàcia de la Creu y Casa Isidre Sicart

"Antigua farmacia de barrio que al poco de terminarse de construir la finca 1859 abrió sus puertas y desde entonces y hasta ahora dispensa medicamentos y una atención personalizada." 

Ver: https://ajuntament.barcelona.cat/ciutatvella/comerc/ca/farmacia-de-la-creu

Dentro de la farmacia se conserva un enorme escaparate interior qie rodea todo el perímetro, con las estanterias dentro de arcos ojivales y una preciosa ebanisteria

"Edificio de viviendas entre medianeras en esquina que ocupa una amplia parcela. El modelo de este edificio se aleja del tipo de palacio urbano y adopta con su uniformidad el modelo de edificio de viviendas. Sin embargo, la entrada se configura por un patio que accede a la escalera que conduce a la planta noble. Tiene siete patios, dos de los cuales están configurados para galerías. La fachada está dividida longitudinalmente por un zócalo de estuco imitando sillares de piedra que enmarca los ventanales y que se repite en la planta baja y en la esquina redondeada. La planta noble aparece remarcada en fachada por el recurso de los balcones corridos"

Ver: https://ajuntament.barcelona.cat/informaciourbanistica/cerca/es/fitxa/167/--/--/cp/

Carrer d'Avinyó 27
 



















 

miércoles, 5 de agosto de 2020

04/05/2019 Antigua Botica de la Corona.

"Un CSI en la Barcelona de Napoleón
Xavi Casinos
En la esquina de las calles Ataülf con Gignàs hay una farmacia histórica. Actualmente pertenece a Joan Vilaplana, más conocido por su nombre artístico de Joan Isaac, el histórico cantautor catalán, pero en 1802 su propietario era José Antonio Balcells. En la fachada del establecimiento puede leerse en letras metálicas que fue la antigua Botica de la Corona. Es decir, que era uno de los proveedores oficiales de la monarquía española.
Balcells fue un apotecario muy popular en la Barcelona de principios del siglo XIX. Su reputación como científico cobró gran relevancia durante los años en que el ejército de Napoleón controlaba la ciudad. En 1812 tuvo lugar la que se conoce históricamente como la conspiración de los venenos. Un grupo de ciudadanos contrarios a la presencia de los franceses planeó envenenar a la guarnición que había tomado el control de la Ciutadella. Para ello utilizó el pan.
El plan no dio el resultado esperado. Tan solo unos cuantos soldados resultaron intoxicados de gravedad y unos pocos murieron, debido a que el veneno no se mezcló con uniformidad con la masa. Lo que sí habían calculado con precisión los conspiradores era que el veneno no tenía que hacer su efecto con inmediatez, sino pasados un par de días. Para ello, varios boticarios de la ciudad prestaron sus conocimientos a la hora de diseñar la pócima.
Una vez descubierto el envenenamiento, las autoridades designaron a un grupo de expertos para que determinaran qué tipo de sustancia había sido utilizada. Balcells fue uno de ellos. Junto con otros apotecarios militares y civiles analizaron el pan en los laboratorios de la Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. La investigación, al más puro estilo del CSI aunque dos siglos atrás, determinó que la intoxicación se debió a un derivado del arsénico.
Más tarde, en 1820, Balcells protagonizó un nuevo hito profesional al fumigar las casas del vecindario con un preparado de arsénico y mercurio para proteger a sus habitantes de una epidemia de fiebre amarilla. Su trayectoria al frente de la histórica botica finaliza en 1823, cuando debe exiliarse de España con el retorno de los absolutistas. Desde entonces, el negocio ha pasado por diversos propietarios, aunque siempre con el prestigio de la Botica de la Corona."

Ver: https://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20141126/54420224296/csi-barcelona-napoleon.html

"La farmacia Vilaplana de la Calle Gignàs, situada en lo que fue la parte noble de Ciutat Vella, exhibe con evidente orgullo, un letrero en su fachada que informa que aquella era la antigua Botica de la Corona. Un nombre que nos habla de uno de los establecimientos farmacéuticos más populares de finales del siglo XIX. 
La medicina y la farmacología han evolucionado mucho desde aquellos tiempos en los que los ungüentos milagrosos, cremas infalibles y pócimas mágicas convivían con crece pelos, laxantes caseros y extraños mejunjes sexuales. La publicidad de la época nos habla de las especialidades de la Botica de la Corona, que van del Agua Silvina (tintes para el pelo blanco) a las Pomadas del doctor Selvada (remedios contra las almorranas) hasta su gran especialidad, que la hizo famosa en toda la ciudad, la Pócima que curaba el Mal de Sant Pau, nombre con el que se conocía a la epilepsia. 
El origen del curioso nombre que recibía la enfermedad, parece dar con otra historia barcelonesa. En este caso se remonta a los tiempos en los que la Confraria de Sant Pau organizaba cada 25 de enero una feria-recolecta entre sus socios. Si estos pagaban sus cuotas durante siete años consecutivos conseguían protección divina para ellos y sus hijos contra el mal epiléptico, una enfermedad que en aquel entonces resultaba casi diabólica.
 La Botica de la Corona empezó a decaer con el nuevo siglo, hasta que finalmente desapareció y se convirtió en una farmacia de nuestros días.  Falta confirmar si el nombre del establecimiento aludía a una posible colaboración con la Casa Real, entonces representada por Alfonso XIII, como otros establecimientos de Barcelona, o simplemente era un truco publicitario de la época.

 EDIT: Miquel de la gran Barcelofilia, nos recuerda que el actual propietario de la Farmacia es también otro personaje histórico de la ciudad, en este caso el cantautor de la Nova Canço Joan Isaac, cuyo nombre real es Joan Vilaplana i Comín. Autor entre otras muchas, de canciones como la Margalida, convertida en los setenta, en himno contra la pena de muerte.

Ver: https://vestigiosdebcn.wordpress.com/2013/04/21/la-antigua-botica-de-la-corona-de-la-calle-gignes-y-el-mal-de-sant-pau/
Carrer d’en Gignas 5

Grácias a Aurelia Vicente Labrada  por aportar; 

"Hace un par de años que es Farmacia Rosa Martín Paula. Joan Vilaplana la vendió para dedicarse solo a la música."