"26. Edificio
Frègoli, 1972-1975
Arquitecto:
Esteve Bonell
Ubicación: C.
Madrazo, 54-56
El programa
del edificio Frègoli acoge un total de 22 viviendas tipo dúplex de
unos 86 m2 cada una, varios locales en planta baja y un par
en el sótano. En un
principio, estos últimos debían destinarse a la creación de un
teatro, fruto de la relación entre Joan Brossa ¡ y el
arquitecto e inspirados por la huella que el actor transformista Leopoldo
Fregoli había causado en ellos. Finalmente,
las ordenanzas no lo permitieron y se tuvo que descartar
la idea.
Este conjunto
de viviendas fue la primera obra del recién graduado
Esteve Bonell. Con ella no solo se dio a conocer, sino que
también devino una declaración de principios contra las tendencias
brutalistas que caracterizaban muchos de los
proyectos realizados hasta entonces por despachos de renombre
barceloneses. Bonell buscó
un mayor grado de abstracción mediante una
arquitectura blanca, volúmenes paralelepípedos simples y una
tipología mínima y muy depurada en formato dúplex que seguía las
corrientes europeas de los años veinte y treinta. nFrègoli fue,
por lo tanto, un anuncio al concepto de (re)inicio.
Un intento por
demostrar que algunas vías de la arquitectura moderna,
racionalista, seguían aún abiertas y debían ser
exploradas.
Mònica Soto, Docomomo"
Ver: https://ajuntament.barcelona.cat/lavirreina/es/exposiciones/lineas-duras/666#none
"LÍNEAS DURAS
En 1985,
Carles Martí y Xavier Monteys publicaron un artículo itulado «La línea dura»,
con el que presentaban el número de despedida de la revista 2C. Este
texto recorría
el trabajo de
un grupo de arquitectos —Hannes Meyer, Hans Wittwer, Mart Stam, Johannes Duiker
o Evan Owen Williams, entre otros— que durante los años treinta, en el seno del
Movimiento Moderno, priorizaron los problemas constructivos frente a las
justificaciones estéticas. Martí y Monteys acuñaron incluso una nueva categoría
para referirse a estos autores y a sus obras, a los que denominaron «el ala
radical del racionalismo».
Parafraseando
el título de aquel artículo, podríamos aventurar que, entre 1949 y 1974, se
desarrolló en Barcelona un conjunto de propuestas desde el campo de la
arquitectura, el diseño y el urbanismo que, vistas en perspectiva, constituyen «líneas
duras» respecto a las tendencias hegemónicas de cada período, una suerte de
tradición no siempre subrayada —acaso pendiente de recuperarse en
el futuro— que ofrece tres rasgos esenciales: el intento por abrir las
disciplinas a unos nuevos usos colectivos y a unos paradigmas que evolucionasen
las retóricas formales de cada momento; la superación del proyecto como simple metodología
teórica y su transformación en herramienta con la que comprender y mejorar la
esfera pública; el enfrentamiento a los conflictos ciudadanos sin el empleo de
fórmulas corporativas, modelos preformateados o soluciones ejemplarizantes.
La presente
muestra reúne 29 casos de estudio ordenados cronológicamente y reconstruidos
mediante documentos, textos e imágenes que, en su mayoría, se enseñan por primera
vez dentro de un contexto expositivo.
Línies dures. Edificis, disseny i urbanisme a Barcelona (1949-1974) comienza y termina con una misma preocupación por los lugares y las
condiciones en las que viven las clases subalternas locales, es
decir, empieza con el concurso «Vivienda Económica en Barcelona
1949» y termina con la publicación, en 1974, del Contra Plan de
la Ribera, elaborado por el Laboratorio de Urbanismo de Barcelona (LUB),
el cual respaldaba las reivindicaciones vecinales frente a la
opción técnico-política oficial de reestructuración de la zona
litoral.
La exposición
se completa con un itinerario por cinco dependencias distintas —debidamente
señalizadas— de la editorial Gustavo Gili, lo que permite entender su
morfología arquitectónica original. Por último, se ha seleccionado una serie de
imágenes que Francesc Català-Roca realizó sobre el edificio en el momento de la
construcción y apertura.
Este
reportaje, junto con las numerosas instantáneas del mismo autor incluidas en
cada caso de estudio, forman un conjunto de más de un centenar de fotografías
que se inscriben dentro de los actos conmemorativos por el centenario de su
nacimiento"
Ver: https://ajuntament.barcelona.cat/lavirreina/es/exposiciones/lineas-duras/666#none
Gracias por su aportación a: Rosendo Muñiz Soler
"CARRER DELS MADRAZO
A
mediados del siglo XIX muchos campos de labranza de la villa de Sant
Gervasi de Cassoles empezaron a urbanizarse, para construir una serie de
calles que dieran alojamiento a nuevas casas que exigían muchos
catalanes indianos que venían cargados de dinero de
las Américas. Una de estas calles fue la dels Madrazo que se abrió en
el año 1864 coincidiendo con el nacimiento del nuevo Eixample, que se
estaba construyendo a la vera de las derruidas murallas de la vieja
ciudad de Barcelona. La calle dels Madrazo era una calle larga que
atravesaba toda la villa de Sant Gervasi de Cassoles, hasta allegarse
hasta la villa de Gracia. Se la conoció entonces a un tramo como la
calle de Nuestra Señora del Carmen, y otro que se llamaba calle de
Colón. En el año 1897 la villa de Sant Gervasi de Cassoles al igual que
otras tantas poblaciones de las que circundaban la vieja ciudad
amurallada, se unieron a la creciente Barcelona convirtiéndose en nuevos
barrios de la misma. Esto provocó la duplicidad en el nombre de muchas
calles, sobre todo las que tenían nombres de santos. Buena parte de este
problema lo solucionó en el año 1907 el alcalde de Barcelona don
Domènech Sanllehy, que cambió el nombre de muchas calles por ejemplo la
de Nuestra Señora del Carmen y la calle de Colón en el barrio de San
Gervasio, que las nominó desde entonces un tramo como la calle de
Progreso, y a la prolongación que se iba abriendo en la calle la bautizó
como el carrer de Molins de Rey. Y con los nombres de Molins de Rey y
de Progreso se mantuvo esta calle hasta el año 1953 que el alcalde de
Barcelona don Antonio María Simarro i Puig decidió dejarla bautizada
para siempre como la calle dels Madrazo, en honor a la familia de los
Madrazo, una destacada estirpe de pintores españoles donde tanto padres
como hijos y también nietos, se consagraron en la producción de
infinidad de obras pictóricas de una trascendencia verdaderamente
entrañable. Y desde el año 1953 ha permanecido esta calle del barrio de
San Gervasio barcelonés con el nombre dels Madrazo, que es el que sigue
manteniendo en la actualidad"