"La iglesia de San José es un templo católico situado en el distrito Centro de Madrid. Se encuentra en la calle de Alcalá, donde antes se erigía el antiguo convento de San Hermenegildo
En 1730 se encargó a Pedro de Ribera
la construcción de la iglesia actual con el convento de carmelitas
anexo. Es un monumento de grandes proporciones con fachada muy
ornamentada, nave de cañón y cúpula, acabándose las obras en 1748 por José de Arredondo y Fausto Manso.
La parroquia de san José, por su parte, había sido fundada en 1745 por Bernardino Fernández de Velasco, XI duque de Frías. Primero, esta iglesia estuvo en el palacio del duque de Frías, hasta que durante la dominación francesa se trasladó a la iglesia de las monjas de Góngora, y más tarde al Hospital de los Flamencos, situándose finalmente en la iglesia del convento de san Hermenegildo, a raíz del abandono del mismo tras la desamortización de Mendizábal.
El edificio del convento fue demolido para construir en su lugar el teatro Apolo y, más tarde, el edificio del Banco de Vizcaya y que actualmente es propiedad del Ayuntamiento de Madrid.
En 1912 el arquitecto Juan Moya e Ídigoras,
amplió el imafronte hacia los lados, y la altura de la Iglesia,
distorsionando la composición de la fachada principal que quedó
integrada en altura con las manzanas adyacentes.
Características
Se trata de una iglesia barroca, levantada sobre planta de cruz latina con una nave central y dos laterales. Roberto Michel, uno de los autores de la cercana fuente de Cibeles, fue el encargado de realizar la imagen de Nuestra Señora del Carmen, que se encuentra en la fachada sobre el nicho central.
El interior de la iglesia es muy rico en obras de arte. Destaca,
por su decoración, la capilla de santa Teresa, dispuesta como si fuera
una iglesia en miniatura, y enriquecida con bellas pinturas. También son
reseñables un Cristo del Desamparo (Conocido popularmente como de los Siete Reviernes o de los Reviernes), excelente escultura de Alonso de Mena, un san José, obra Luis Salvador Carmona y la Virgen del Rosario de Ricardo Bellver.
Efemérides históricas
Una placa sobre la fachada anota que en este templo –cuando era parte
del convento de san Hermenegildo– celebró su primera misa después de
ser ordenado sacerdote, el dramaturgo Lope de Vega. También se atribuye a este templo la boda entre Simón Bolívar y María Teresa del Toro y Alayza
el 26 de mayo de 1802, ceremonia que en realidad ocurrió en la
desaparecida iglesia de San José, que estuvo en la esquina de la calle Libertad con la calle de Gravina, desde donde fue transferida la parroquia en 1838.
Hasta el mes de noviembre de 2015 fue sede canónica de la
Hermandad de la Borriquita que con su titular Nuestro Padre Jesús del
Amor en la Sagrada Entrada en Jerusalén realizó dos traslados para
procesionar en la tarde del Domingo de Ramos."
"La fuente de Cibeles (más conocida por los madrileños como La Cibeles) es una fuente monumental de la ciudad de Madrid, situada en la plaza del mismo nombre, en la zona centro de la capital española.
Fue concebida dentro de un plan de remodelación urbana en el siglo XVIII, por iniciativa del rey Carlos III, quien planeaba embellecer la capital del reino según la estética del neoclasicismo. El proyecto incluía una serie de fuentes esculpidas con motivos mitológicos clásicos (Fuente de Neptuno, Fuente de Apolo), un Museo de ciencias naturales (actual Museo del Prado), el Real Jardín Botánico,
el ajardinamiento de la zona y otras propuestas que finalmente no se
materializaron. Por la belleza y amenidad del lugar una vez concluido,
fue conocido entre los madrileños como "Salón del Prado", y se convirtió inmediatamente en uno de los lugares más populares de la ciudad.
La fuente representa a la diosa madre Cibeles, identificada en el panteón griego con Rea, madre de los dioses olímpicos y símbolo de la tierra y la fecundidad, sobre un carro tirado por leones (Atalanta e Hipómenes).
La actual plaza se llamó al principio plaza de Madrid y en el año 1900
tomó el nombre plaza de Castelar. En la actualidad está delimitada por
los grandes edificios del Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército), Palacio de Linares (Casa de América), Palacio de Comunicaciones (antes sede de Correos y actualmente de la Alcaldía de Madrid) y Banco de España. Lo curioso es que cada uno de estos monumentos pertenece a un barrio distinto de Madrid.
Los artistas encargados de su ejecución fueron Francisco Gutiérrez (figura de la diosa y el carro), Roberto Michel (los leones) y el adornista Miguel Ximénez, de acuerdo con el diseño de Ventura Rodríguez. La diosa y los leones fueron esculpidos en mármol cárdeno del pueblo de Montesclaros (Toledo), y el resto en piedra de Redueña, localidad enclavada a 53 km al norte de Madrid, cerca de la sierra de La Cabrera.
El estar enclavada en un lugar tan céntrico, su ajetreada historia e incluso tradiciones recientes como ser el lugar de celebraciones deportivas de los triunfos del Real Madrid, ha contribuido a que sea uno de los más conocidos símbolos de Madrid a nivel mundial.
Historia
En la segunda mitad del siglo XVIII surge en Europa la Ilustración,
un movimiento que incluye renovación ideológica, política y también
artística, primando el Neoclasicismo como una revisión de los cánones y
de la mitología griega y romana. El rey Carlos III vendrá de Italia
fuertemente influenciado por la Ilustración, emprendiendo una serie de
reformas urbanísticas en Madrid
(alumbrado público, adoquinado de calles, etcétera). Estas reformas de
la capital también adquieren una relevancia estética. El objetivo es
situar a la capital de España, Madrid, al nivel estético de ciudades
europeas como París o San Petersburgo. En este plan de renovación estética se incluyen otros proyectos emblemáticos como la Puerta de Alcalá o la Fuente de Neptuno.
Construcción
Esta fuente fue recreada por el arquitecto español Ventura Rodríguez que realizó el proyecto entre los años 1777 y 1782. Ventura Rodríguez,
Maestro Mayor de la Villa y de sus Fuentes y viajes de agua, diseñó la
fuente mediante unos dibujos a lápiz y papel. Quiso compaginar la
función ornamental con la práctica, creando una figura infantil con una
jarra de la que brotaba un surtidor de agua potable para el uso público.
Para la construcción de la fuente fueron empleados unos 10 000 kilos de
piedra.
El escultor Francisco Gutiérrez Arribas esculpió la figura de la diosa Cibeles y las ruedas del carro y el francés Roberto Michel esculpió los dos leones. Miguel Jiménez cobró 8.400 reales por labrar las cenefas decorativas del carro. Estos tres artistas trabajaron en equipo.
En 1791 el nuevo Maestro Mayor de Madrid, Juan de Villanueva,
propuso disponer en los costados de la fuente dos esculturas de piedra
de un dragón y un oso, obra de Alfonso Bergaz hijo, que arrojaban agua
por unos caños de bronce insertos en sus bocas. El dragón se destinó
para uso público y el oso para que llenasen sus barriles los 50 aguadores que se acabarían asignando a la fuente. En 1862 el dragón y el oso fueron retirados.
Ya en su ubicación actual, poco a poco, al elevarse las rasantes
de su entorno por la renovación de la edificación circundante, la gran
pila de agua de la fuente ha ido quedando semienterrada.
Colocación y traslado
Parece ser que en principio esta fuente iba destinada a los Jardines de La Granja de San Ildefonso en Segovia, pero cuando se empezó a remodelar el ancho paseo del Prado, la fuente se colocó frente al Palacio de Buenavista, muy cerca de él, a la entrada del paseo de Recoletos y mirando hacia la otra gran fuente, la de Neptuno.
Entre ella y el palacio había unos edificios pequeños donde estaba
ubicada la Inspección de Milicias y más tarde la Presidencia del Consejo
de Ministros, hasta que en 1780 se incendió todo el grupo. Instalada la
fuente en 1782, no funcionó hasta el año 1792.
En febrero de 1895 se trasladó el monumento al centro de la plaza
agregando ciertas modificaciones como es la elaboración de un nuevo
grupo en la parte posterior y colocación sobre una plataforma de cuatro
peldaños a tres metros sobre el suelo, ubicando a la diosa mirando al
primer tramo de la calle de Alcalá. Este traslado levantó mucho revuelo y críticas que se vieron reflejadas
en la prensa de la época donde se dieron todos los detalles de la
polémica entre el Ayuntamiento y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Hasta el año 1981 no hubo ninguna restauración.
Descripción
La figura principal es la diosa Cibeles, obra del escultor Francisco Gutiérrez.
Está montada en un carro dispuesto sobre una roca que se eleva en medio
del pilón. En sus manos lleva un cetro y una llave y en el
pedestal.Sobre la cabeza lleva una corona con forma de muralla, se
esculpieron: un mascarón que escupía agua por encima de los leones hasta
llegar al pilón, y una rana y una culebra que siempre pasan
desapercibidas. Dos leones esculpidos por el francés Roberto Michel, tiran del carro. Los leones representan a los personajes mitológicos Hipómenes (o Melanión) y Atalanta, la gran cazadora del grupo de Artemisa. Hipómenes se enamoró de ella y consiguió sus favores con la ayuda de Afrodita y del truco de las manzanas de oro, pero al cometer los amantes sacrilegio cuando se unieron en un templo de Cibeles, Zeus se enfureció y les convirtió en leones condenándoles a tirar eternamente del carro de la gran diosa.
Uso público e historia de la fuente
Este grifo, esculpido por Alfonso Bergaz hijo, decoró la fuente hasta finales del siglo XIX. Se conserva en el Museo de los Orígenes, de Madrid.El oso, igualmente retirado de la fuente, también es obra de Alfonso Bergaz hijo. Se exhibe en el Museo de los Orígenes.
La fuente no sólo era un monumento artístico sino que tuvo desde el
principio una utilidad para los madrileños. Tenía dos caños que se
mantuvieron rústicos hasta 1862. De uno se surtían los aguadores
oficiales que solían ser asturianos y gallegos y llevaban el agua hasta
las casas y del otro el público de Madrid. En el pilón bebían las
caballerías. El agua procedía de un viaje de aguas que, según la tradición, databa de la Edad Media
de la época en que Madrid era musulmán. Tenía fama de poseer buenas
propiedades curativas de cualquier mal. Los caños eran incómodos y de
difícil acceso y estaban situados en el lugar donde hoy saltan los
surtidores. Precisamente por eso en el año 1862, el Ayuntamiento decidió
cambiarlos por dos figuras artísticas y de diseño simbólico para la
villa de las que manaba ampliamente el agua: un oso y un grifo
(criatura mitológico mitad águila, mitad león) que además fueron
colocadas de manera que se facilitara el acercamiento de la gente.
En 1895, con el traslado de la fuente al centro de la plaza, y con
motivo de las obras pertinentes, se hicieron nuevas remodelaciones. Se
colocó el monumento sobre cuatro peldaños y se le rodeó de una verja
para evitar en este caso el acceso. La fuente ya no cumplía su cometido
porque la mayoría de las casas tenían o empezaban a tener agua
corriente, por lo que el añadido del grifo y el oso se quitó, volviendo
así al primitivo proyecto de Ventura Rodríguez.
El grifo estaba en buenas condiciones así que se guardó en los
almacenes de la villa, junto con otras piezas de monumentos varios donde
quedó abandonado y olvidado. Cuando a finales del siglo XX se restauró la casa de Cisneros,
alguien se acordó del grifo de Cibeles y fue trasladado al jardincillo
de este edificio. Por su parte, el oso adornaba uno de los paseos de la
Casa de Fieras del Retiro. En la actualidad, tanto el oso como el dragón
forman parte de las colecciones del Museo de los Orígenes de Madrid, en cuyo patio renacentista pueden contemplarse, junto a los remates de tritones y nereidas de las Cuatro fuentes del paseo del Prado.
A través de los años, en una nueva remodelación la verja
desapareció sin que el Ayuntamiento diera explicación alguna y la gente
se olvidó de ella, hasta que a finales del siglo XX,
la prensa dio con su paradero por casualidad e informó de ello: se
halla en la entrada al recinto de la sede de la banda de cornetas y
tambores de la policía municipal que está ubicada cerca del Puente de los Franceses.
Además se añadieron en la trasera dos amorcillos; uno (cuyo autor es Miguel Ángel Trilles) vierte agua de un ánfora, y el otro (su autor es Antonio Parera)
sostiene una caracola. Pero con este cambio no se perdió la traída de
aguas del viaje antiguo y para suplir la fuente como tal se construyó
una fuentecilla con caño en la esquina de la plaza, del lado de Correos.
Esta fuentecilla siguió siendo todo un símbolo para el pueblo de Madrid
que allí acudía a llenar cántaros, botijos y botellas, como sus
antepasados. La fuentecilla dio lugar a que la música le dedicara una
canción: "Agua de la fuentecilla, la mejor que bebe Madrid…"
Durante la guerra civil española,
el bando republicano, que aún dominaba Madrid, cubrió la fuente de
Cibeles con una montaña de sacos terreros y, sobre estos, una estructura
enladrillada de forma piramidal, para protegerla contra las bombas y disparos del bando enemigo (que ya
habían causado deterioros en su brazo derecho, nariz y en el morro de
uno de los leones), gracias a lo cual se evitaron daños mayores en el
monumento.
A mediados del siglo XX
el agua de la fuente se hizo más artística con el añadido de surtidores
y diversos chorros formando cascadas y agregando la iluminación de
colorines que hizo las delicias del pueblo madrileño. En el estanque
superior hay dos surtidores verticales que alcanzan los 5 m de altura,
acompañados de una serie de chorros inclinados que envían el agua desde
la diosa hasta la parte externa.
En los años 1994 y 2002,
la escultura fue mutilada, siéndole arrancada en ambas ocasiones la
mano izquierda; en una de las ocasiones la mano original apareció, pero
en la otra no, teniendo que ser sustituida por una nueva de origen
moderno.
Algunas crónicas señalan que en caso de que las alarmas de la Cámara del Oro del Banco de España
salten por intento de robo, todas las habitaciones de dicha cámara, a
35 metros de profundidad, se inundarían con el agua de La Cibeles,
gracias a la canalización de las aguas desde la fuente hasta la citada
estancia.
En 2016 la
fuente fue objeto de su primera restauración integral, recibiendo un
tratamiento de limpieza, consolidación de los tres tipos de piedra que
la conforman, sellado de grietas, reintegración del fragmento de la cola
de uno de los leones, patinado de antiguas restauraciones descoloridas,
y protección final con un tratamiento hidrófugo"