"Fue una de las primeras obras de Oriol Bohigas y Josep Martorell, proyectada en los años 1956-57. Con cubierta plana y estructurada en una sola planta, posible gracias a la longitud del solar. Estaba construida con una retícula de hormigón armado combinada con ladrillo visto en los cierres, a la vista, al modo brutalista. Todo ello ha sido modificado con el tiempo.
Originalmente, tenía secciones diferenciadas para chicos y chicas, con cinco aulas en cada sección, todas ellas con acceso directo a los patios. La separación visual entre ambas secciones la efectuaba una escultura de Moisés Villèlia con elementos verticales de fibrocemento, muy parecida a la que actualmente puede verse en los jardines de Cap Roig de Calella de Palafrugell." (o en los jardines dela Casa Gomís - La Ricarda)
"El edificio de Eina Bosc representa una
nueva etapa en la historia de la Escuela de diseño Eina. Situado a los pies de la Sierra de
Collserola, este espacio combina patrimonio histórico, arquitectura
contemporánea y experimentación artística. Inaugurado en 2022 como
ampliación de Eina, se concibe como un lugar flexible destinado a
talleres, producción artística y prácticas interdisciplinarias.
El edificio tiene un largo recorrido histórico: inicialmente fue una
casa aislada que se amplió progresivamente. Durante el franquismo
albergó el Hogar Santa Marta, un centro religioso de reclusión y
“reeducación” de mujeres jóvenes, y posteriormente se transformó en
centro de acogida de menores y CRAE Vilana. La rehabilitación iniciada
en 2021 por la Fundación Eina mantuvo visibles las huellas del pasado,
convirtiendo el espacio en una arquitectura viva y en constante
transformación.
Actualmente, Eina Bosc es un espacio educativo y cultural vinculado
al Campus Eina, donde conviven arte, diseño, naturaleza e innovación
pedagógica. También acoge el programa Emboscadas, de intervenciones
artísticas colaborativas que exploran las posibilidades creativas y
arquitectónicas del espacio."
A
escasos metros del gran pulmón verde de Barcelona, el parque natural de
Collserolla, la escuela universitaria de diseño y arte Eina, una de las
más antiguas de España, ha instalado en un edificio singular unas
nuevas dependencias que se estrenarán el 7 de febrero. Este espacio
había sido sede del Hogar Santa Marta, una residencia para madres
solteras propiedad del Patronato de la Protección de la Mujer en el
franquismo, un lugar de encierro y de control moral de mujeres que se
denominaban caídas en aquella época.
En
los inicios de la recuperación de la Generalitat en la democracia, se
destinó como reformatorio de menores, el último uso que se la había dado
hasta ahora, cuando cerró en 2012. De hecho, hoy en día aún se observan
algunos restos, como las letras de colores de un abecedario colgado en
una de las paredes o un antiguo mosaico que recuerda los derechos de los
niños y niñas. Desde entonces, el complejo ha permanecido vacío y tras
su rehabilitación se ha puesto a punto para su nueva vida.
Un mosaico del antiguo centro de menores Mané Espinosa
El
edificio, de 1.500 metros cuadrados y con un patio de más de mil, es
propiedad de la Generalitat y se ha cedido a la escuela por un período
de 35 años, prorrogables, con una carencia de 60.000 euros anuales para
impulsar un espacio polivalente compartido de creación y
experimentación.
En
su rehabilitación se ha optado por una intervención arquitectónica
mínima dejando la pintura original y haciendo los espacios más diáfanos.
“Cuando entramos era un lugar con una memoria muy fuerte con celdas y
rejas. Ahora ha salido este espacio luminoso y amplio. La intervención
arquitectónica ha consistido en adecuarlo a la normativa, refuerzos
estructurales e instalaciones”, ha destacado Pau de Solà-Morales,
director de Eina. Aunque el edificio se inaugure como si estuviera
inacabado, precisamente se hace de forma expresa. “Es un edificio vivo
que iremos diseñando en función de las necesidades de la escuela y de
las actividades que llevemos a cabo”, ha añadido Eva Parés, directora de
operativa del centro.
Los estudiantes han participado en la renovación del edificio, en desuso desde 2012 Mané Espinosa
La
intervención arrancó en septiembre del 2020 con una inversión de 1,5
millones de euros. En su renovación, los estudiantes han participado en
el diseño de mobiliario y han colaborado con artistas de la escena
barcelonesa mediante intervenciones artísticas en la decoración con
esgrafiados en algunas partes de los muros.
Las instalaciones están concebidas especialmente para celebrar talleres y funcionará como una especie de coworking.
La escuela, ubicada en el número 2 de la calle Bosc de Sarrià, cerca de
la parada Peu del Funicular de los Ferrocarrils de la Generalitat,
aprovechará su proximidad con el parque de Collserola para potenciar
proyectos relacionados con la sostenibilidad y la naturaleza. De hecho,
uno los objetivos es recuperar una parcela verde anexa como punto de
paso para la comunidad educativa y los vecinos.
El edificio, de 1.500 metros cuadrados, abre sus puertas el próximo lunes
Aunque
se desconoce el autor y el año de construcción del edificio principal,
durante la reforma se ha podido saber que en los años 60 se amplió con
una edificación anexa obra del recientemente fallecido arquitecto y
urbanista Oriol Bohigas con su socio Josep Martorell, que murió en 2017.
En esta parte se habilitó una zona para coser y para dormitorios.
Ahora, la planta de abajo se usará como sala de actos y la de arriba
como estudio. “El espacio superior será como una especie de laboratorio.
Habrá estudiantes por su cuenta desarrollando proyectos, en grupo o
colaborando con alguna persona externa”, ha avanzado Manuel Cirauqui,
director del think tank Eina Idea.
El edificio dispone de un amplío patio Mané Espinosa
Con
este nuevo centro, se refuerza la vinculación de la escuela Eina con
Sarrià, fundada en los años 60. Su sede principal se ubica desde los 90
en el paseo de Santa Eulàlia, en el palacio de los marqueses de
Sentmenat con sus jardines clásicos de inspiración francesa aunque las
primeras dependencias se localizaron en la avenida de Vallvidrera, en la
casa modernista Manuel Docet, obra del arquitecto Joan Rubió i
Bellver.
Por
mencionar algunos nombres, por esta escuela han pasado Federico Correa,
Beth Galí, Javier Mariscal o Juli Capella. “Este edificio hace realidad
que nuestra escuela no sea solo un centro que fomenta el estudio y la
formación sino también el pensamiento cultural y crítico”, ha subrayado
Miquel Molins, presidente de la Fundación Eina.
Por
otro lado, se prevé que las nuevas instalaciones del centro
universitario de diseño y arte, adscrito a la Universitat Autònoma de
Barcelona (UAB), se abra a la ciudadanía con talleres de fabricación
digital o se pueda consultar una parte de la biblioteca que se
trasladará a este lugar. Eina cuenta actualmente con 420 estudiantes que
cursan un grado y un centenar más un postgrado, máster o doctorado. "
El
barrio de Sarrià se conoce como tal desde el siglo X. A partir del
siglo XVIII fue el sitio elegido por muchos ciudadanos de la Barcelona
amurallada, que vieron en la villa de Sarriá el lugar ideal para
instalar sus segundas residencias de recreo. En el año 1921 la villa de
Sarriá se unió como nuevo barrio de la creciente ciudad de Barcelona.
Vamos a ir viendo las calles que compusieron este carismático barrio
como la calle del Bosque que nace en la carretera de Vallvidrera y se
introduce de lleno en la sierra de Collserola atravesando campos llenos
de bosque. Fue una zona montañosa que el alcalde de Barcelona don Dario
Rumeu i Freixa más conocido como el barón de Viver observó en el año
1925 que se empezaba a ir poblando de algunas casitas de campo, de las
de pasar el fin de semana, por eso se decidió a ponerle nombre a la
calle. Atendiendo el bosque que rodeaba aquella zona, sin darle más
vueltas bautizó esta calle con el nombre de calle del Bosque, que es el
nombre que sigue manteniendo en la actualidad. Esta es la historia de
por qué existe una calle en el barrio barcelonés de Sarriá hoy distrito
de Sarriá San Gervasio, que desde el año 1925 hasta la actualidad la
seguimos conociendo como la calle de Bosque.
CARRER DEL BOSC
El
barri de Sarrià es coneix com a tal des del segle X. A partir del segle
XVIII va ser el lloc escollit per molts ciutadans de la Barcelona
emmurallada, que van veure a la vila de Sarrià el lloc ideal per
instal·lar-hi les seves segones residències d'esbarjo. A l'any 1921 la
vila de Sarrià es va unir com a nou barri de la creixent ciutat de
Barcelona.. Anem a veure els carrers que van compondre aquest barri com
el carrer del Bosc que neix a la carretera de Vallvidrera i
s'introdueix de ple a la serra de Collserola travessant camps plens de
bosc. Va ser una zona muntanyosa que l'alcalde de Barcelona don Dario
Rumeu i Freixa mes conegut com elbaró de Viver, va observar l'any 1925
que es començava a anar poblant d'algunes casetes de camp, de les de
passar el cap de setmana, per això es va decidir a posarli algú nom.
Atenent el bosc que envoltava aquella zona, sense donar-hi més voltes va
batejar aquest carrer amb el nom de carrer del Bosc, que és el nom que
segueix mantenint aquest carrer a l'actualitat. Aquesta és la història
de per què hi ha un carrer al barri barceloní de Sarrià avui districte
de Sarriá Sant Gervasi, que des de l'any 1925 fins a l'actualitat el
seguim coneixent com el carrer de Bosc."
Por encargo del Patronato Municipal de la Vivienda, el equipo de arquitectos de MBM - Josep M. Martorell, Oriol Bohigas y David McKay - construyó los dos edificios testeros de la isla de Can Farrero. El acceso a las viviendas se hace a través de pasarelas que dan acceso a los pisos en planta de 4 habitaciones de 94,90 m2, y también a duplex de tres habitaciones de 97,92 m2- Esta promoción de 104 viviendas repartidas en dos edificios testeros, ya se hace pensando en realojar más habitantes de las Casa baratas, ahora ya sí, con la idea de vaciar una parte importante de este barrio y así poder reiniciar la remodelación del conjunto.
Cada uno de los dos edificios, está formado por tres volúmenes articulados con pasarelas alrededor de un patio central. Su configuración volumétrica garantiza que no se pueda ocupar todo el perímetro de la isla de Can Farrero y que se mantenga abierta en forma de U, por su lado sur, tal como reivindicó la asociaón de vecinos.
También se consolidó la propuesta vecinal de convertir el interior de la isla en un jardín, paralizando la autorización de hacer una gran planta industrial, de tres pisos y dos subterraneos en su interior. Esto exlplica el por qué los edificios de los años sesenta que rodean la antigua fábrica de Can Farrero, en su fachada interior no tienen balcones hasta el cuarto piso "
Ver: "De ,la Zona Franca a La Marina 100 anys d’habitatge social a Barcelona 1925-2025" de Sandra Bestraten Castells, Emili Hormias y Jaime Pérez
Testero Oeste Pg. de la Zona Franca, 118
Vista aérea: Google Maps
Testero Este Carrer de la Mare de Déu de Port, 249