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viernes, 1 de agosto de 2025

09/04/2025 Hospital de Sant Sever V: Tesoros de la Colección Casacuberta Marsans III (Siglos XIX y XX)

"Junto a extraordinarias tablas góticas y cohabitando armónicamente con ellas, en las paredes del Hospital de St. Saver cuelgan obras maestras de la pintura española de finales del siglo XIX y XX vinculadas al pensamiento regeneracionista de la generación del 98 y la llamada España Negra. Desde el conmovedor retrato de Elisa Casas, hermana del pintor, nada más enviudar, al formidable retrato del torero apodado El Lechuga que José Gutiérrez Solana pintó a tamaño natural, un gitano poco conocido de Isidre Nonell, un jardín de invierno de Rusiñol de su estancia parisina, los Jugadores de billar de José Togores, el El niño Tonto, de Carlos Sáenz de Tejada o la maravillosa Bordadora de María Blanchard, la única artista de la presente exposición, previa a su etapa cubista.

La colección dará lugar a nuevas presentaciones, con otras temáticas, pero quieren ir poco a poco, a la espera de la respuesta del público. La ambición de Casacuberta es que en el futuro siguiera siendo “una colección viva, gestionada por mis hijos y que les sirva, como me ha pasado a mi, para crecer personalmente, para pasar buenos momentos de acercamiento a la cultura"

Ver: https://www.lavanguardia.com/cultura/20241103/10072843/milagro-hospital-sant-sever-nace-nuevo-espacio-arte.html  

Ramon Casas. Exámen de conciencia (1890)


 
José Guitiérrez Solana. Procesión con dos pasos (1933)


 
José Guitiérrez Solana. Procesión en Toledo (1905)

 
Joan Rebull. Aurorretrato (1919)

 
  
 
Joaquim Sunyer. Doña Engracieta (1912)

 
Isidre Nonell. Gitana (1907)


Isidre Nonell. Gitano (1901)
 

 
Dario de Regoyos. Procesión de dominicos de Fuenterrabía (1908)


Isidre Nonell. Melancolía (1903)

 
Ramon Casas. Elisa Casas viuda de Josep Codina (1903)

Santiago Rusiñol. Jardín de invierno. Montmartre  (??)

 
María Blanchard. La bordadora (1923)

 
 
  Francesc Gimeno. Primavera y otoño (1891)
 


 
  Ignacio Zuloaga. Esperanza (1906)
 


 
Carlos Sáenz de Tejada. El niño tonto (1923)

 
 
 José Guitiérrez Solana. El diestro montañés Diego Carmona "El Lechuga" (1915 - 1917)
 


 
José Guitiérrez Solana. Capea en Ronda (1926 - 1927)


 
Juan Echevarría Zuricalday. Naturaleza muerta con esculturas de Durrio (1915)

 
Ignacio Zuloaga. El juez de Zamarramala (1906)

 

Gracias por su aportación a: Rosendo Muñiz Soler

"CARRER DE LA PALLA.
Esta era una calle que circulaba por la parte de fuera de la muralla. Era conocida con el nombre de carrer Cuyrater, nombre que estaba relacionado con unos talleres que había en esa calle que se dedicaban al adobo de pieles. En el año 1355 las autoridades establecieron un impuesto relacionado con el peso de la paja. Fue precisamente la imposición de ese impuesto del peso de la paja que se realizaba en la calle de Cuytaner, lo que dejó definido para siempre en esta calle el nombre de calle de la Paja. Actividad que se mantuvo hasta el año 1626 cuando el cobro de los impuestos del peso de la paja se traspasaron a la plaza Nova, mientras que la calle de la Paja siguió manteniendo su nombre hasta nuestros días. Una calle que también fue curiosa en lo más antiguo, porque en ella existió una cárcel solo para curas que dependía del obispado de Barcelona. Se comentaba que allí los presos eran terriblemente torturados. Esta es la historia de por qué existe una calle en la barriada de la Ciutat Vella de Barcelona, que desde el año 1355 hasta la actualidad la seguimos conociendo como la calle de la Paja.
CARRER DE LA PALLA.
Aquest era un carrer que circulava per la part de fora de la muralla. Era conegut amb el nom de carrer de Cuyrater, nom que estava relacionat amb uns tallers que hi havia en aquest carrer que es dedicaven a l'adob de pells. L'any 1355 les autoritats van establir un impost relacionat amb el pes de la palla. Va ser precisament la imposició d'aquest impost del pes de la palla que es feia al carrer de Cuytaner, el que va deixar definit per sempre en aquest carrer el nom de carrer de la Palla. Activitat que es va mantenir fins a l'any 1626 que el cobrament dels impostos del pes de la palla es van traspassar a la plaça Nova, mentre que el carrer de la Palla va continuar mantenint el seu nom de carrer de la Palla fins als nostres dies. Un carrer que també va ser curiós en el més antic, perquè hi va existir una presó només per a capellans que depenia del bisbat de Barcelona. Es comentava que allà els presos eren terriblement torturats. Aquesta és la història de per què hi ha un carrer a la barriada de la Ciutat Vella de Barcelona, ​​que des de l'any 1355 fins a l'actualitat el seguim coneixent com el carrer de la Palla."

 

lunes, 2 de junio de 2025

20/05/2023 Cádiz. Tesoros del Museo de Cádiz VI: Pintura moderna

El Museo de Cádiz alberga una importantísima colección de pintura española de finales del Siglo XIX y XX, con obras de Joan Miró, Cecilio Pra y Gallardo, Federico Godoy, Felipe Abarzuza, Ignacio Zuloaga y Francisco Prieto, entre otros.













 

viernes, 23 de agosto de 2024

10/01/2024 Zaragoza. Fuendetodos. Monumento A Goya

 "Goya en Fuendetodos: Ignacio Zuloaga y Julio Alfonso

Fuendetodos, un pequeño pueblo cercano a Zaragoza, sin carretera y donde solamente llegaban algunos extranjeros o algún devoto del genial pintor, para contemplar con dolor como se hundía la casa natal del genial sordo, era lo que ocurría hace cien años, hasta que un buen día llegó a Zaragoza Ignacio Zuloaga y movió a unos cuantos zaragozanos invocando el nombre de Goya, y lo hizo de tal forma, que se organizó rápidamente una excursión para ver la casa natal de este artista, pero ante el estado en que se encontraba, se organizaron festivales y con su producto se compró la casa que muy pronto se transformó en museo de reproducciones fotográficas de sus obras. Así mismo, se adquirió un corral vecino donde se levantaron unas magníficas escuelas de niños dotadas con moderno material. Por último, debido al desprendimiento y al interés por Goya del artista Julio Antonio se pudo llevar a efecto en noviembre de 1920 la inauguración de un monumento que perpetuara la memoria de Francisco de Goya y Lucientes, hijo de aquella localidad.

Poco o nada se habló en aquellos días del otoño de 1920 de este monumento, pues solamente se presentaron a la inauguración aquellos amigos que habían trabajado para su consecución y algunos vecinos, siendo las palabras de Ignacio Zuloaga las que se escucharon diciendo…”Quisimos todos, que este instante no fuera solemne; y los es, sin embargo, lo es, a pesar nuestro. Tiene la solemnidad de la sencillez y de la emoción a cuyo conjuro parece despertar el alma aragonesa que afluye por esa lejanía, que desciende de esas cumbres peladas, brota en esos barrancos pedregosos y se posa en esta frente augusta, que es símbolo de una raza triunfante”.

Fueron momentos de emoción, mas si cabe cuando Zuloaga aseguraba: “Pasarán los años, se extinguirá tu vida, te alejarás para siempre del mundo dejando una estela de luz radiante que refulgirá en tus lienzos maravillosos y entonces como ahora en el paraje solitario, de tierras grises y cielo azul, sonará balbuciente la voz de un corazón conmovido que dirá estas palabras: Salve, Goya, divino rebelde indomable, gigante de la idea; mágico prodigio de la expresión”.  De esta forma, unos cuantos hombres, pequeños y oscuros, se atrevieron a ofrecer en este bronce que coronaba el pedestal de piedra, la gratitud del mundo entero.

Y en Fuendetodos se alza el monumento a Goya y Lucientes, visto y realizado por el artista Julio Alfonso (Julio Antonio Rodriguez Hernandez 1889-1919) como la herencia de este malogrado artista a sus amigos de Aragón, una obra que nos lo representa como lo vemos los aragoneses, no es el Goya teatral, ni el Goya viejo, regañón, que lo han dado en representar muchos artistas. La obra de Julio Alfonso lo muestra como el hombre fuerte y vigoroso como su propio arte, el luchador eterno como su raza.

Allí quedaba la columna de piedra gris, coronada por el busto de D. Francisco, besada por la sombra de la iglesia donde fue bautizado y como fondo los montes y las casas del lugar fabricadas con la misma tierra de esos montes. En ella, se dice: “Para que el espíritu del artista inmortal, que la gloria extendió por todo el mundo, viva en el pueblo que lo vio nacer. Erigen este monumento Ignacio Zuloaga y sus amigos”.

En el recuerdo de muchos, la memoria de aquellos aragoneses que cumplieron con su deber en Fuendetodos."

Ver: https://www.eldiariodehuesca.com/cultura/cuadernos-altoaragoneses/goya-en-fuendetodos-ignacio-zuloaga-julio-alfonso_4707_102.html

A Goya 1922 

A Goya 1922

A Goya 1937

  A Goya 1937

Fotos antiguas: https://www.eldiariodehuesca.com/cultura/cuadernos-altoaragoneses/goya-en-fuendetodos-ignacio-zuloaga-julio-alfonso_4707_102.html

 

 

 

sábado, 30 de enero de 2021

01/04/2018 Tesoros del MNAC CCXV: Obra de Ignacio Zuloaga

 "En Andalucía y con el pueblo gitano

El año de 1892 es crucial en la vida y en la obra de Zuloaga. Su admiración por el pueblo gitano, sus costumbres, su lengua, su forma de vida..., le llevan a visitar Andalucía.

Durante su primera estancia, se instala en la localidad de Alcalá de Guadaira. Posteriormente lo hará en la capital hispalense, dónde alquiló una pequeña estancia en un corral de vecinos, situado en un popular barrio habitado principalmente por población calé. En esa atmósfera, Zuloaga fue feliz. Se empapó de todas sus tradiciones, aprendió caló y durante un periodo de tiempo intentó ser torero, asistiendo como alumno a una escuela de tauromaquia, y años más tarde su nombre aparece en el cartel de una corrida en la plaza de toros de Manuel Carmona. Su obra, durante este tiempo, se centró en bailarinas, gitanos, toreros, y todo tipo de escenas llena de vida y alegría.

Sin embargo, su pésima situación financiera hará que su padre lo recomiende a su principal mecenas, el magnate inglés Alfred Morrison. Así, Zuloaga se traslada a Londres y comienza a trabajar realizando retratos de la sociedad británica. Allí, conoce la obra de James Whistler, cuyo estilo le influye.

Todavía con cierta escasez económica, acompaña a su amigo Rusiñol en un viaje por diversas ciudades italianas. Durante el mes que duró el periplo, sufragado por el catalán, Zuloaga realizó los dibujos que ilustraban los artículos que este escribía para el periódico La Vanguardia.

A pesar de estas idas y venidas de residencia (Andalucía, Londres y París), Zuloaga no descuida su carrera como pintor y continuó presentando sus obras en los más importantes certámenes del momento: Societé Nationale des Beaux-Arts de París; Galería Le Barc de Bouteville; Bilbao; Exposición de Bellas Artes de Barcelona. En la celebrada en la ciudad condal, en 1896, obtuvo la 2ª medalla por Las dos amigas; y en misma, pero de 1898 logró la primera medalla con Víspera de la corrida."

Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_Zuloaga

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