La participación catalana en la esclavitud colonial
Los principales países europeos ya llevan
varios años revisando su pasado colonial y su papel en la trata de
personas esclavizadas.
En los últimos años, algunos historiadores de todo
el país han empezado a preocuparse por este tema y han comenzado a
dibujar un pasado oculto, más importante de lo que pensábamos. Al mismo
tiempo, el interés del público, al que se han incorporado muchas
personas provenientes de las antiguas colonias españolas, ha crecido
enormemente.
El Museo Marítimo de Barcelona toma parte en este
proceso con el fin de interpelar a la sociedad catalana contemporánea,
mucho más plural y compleja que la de aquella época, para que se
comprometa a revisar su pasado. Y para que así se encare, sin
miramientos, con el rastro que aquella infamia dejó en la sociedad
actual en forma de racismo o de sobreexplotación de la población
migrada.
La exposición "La infamia" profundiza
en la participación catalana en el tráfico atlántico de personas
cautivas para ser esclavizadas y en hasta qué punto los negocios de los
comerciantes catalanes, sobre todo en Cuba y Puerto Rico, se hicieron
con mano de obra esclavizada. ¿Cuántos de aquellos capitales se
repatriaron en Cataluña y de qué forma aquellos beneficios provenientes
de la esclavitud ayudaron al desarrollo del país del siglo XIX?
Esta muestra desenmascara un aspecto poco conocido y
muy incómodo de la historia de Cataluña. Difundamos también los
aspectos más oscuros de la historia y hagamos posible que no se repitan
nunca.
Guion inicial de Antoni Tortajada, asesoramiento científico de Martín Rodrigo y proyecto museográfico de Ignasi Cristià."
"El Castell dels Tres Dragons es el nombre popular que recibe el edificio modernista del arquitecto Lluís Domènech i Montaner, construido para ser el Café-Restaurante de la Exposición Universal de 1888, por encargo del alcalde de Barcelona Rius i Taulet en la Escuela de Arquitectura de Barcelona recién inaugurada. Se encuentra al final del paseo principal, actualmente llamado paseo de Lluís Companys, que iba desde el Arc de Triomf al parque de la Ciutadella. Es un edificio incluido en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña. El edificio es denominado popularmente “Castillo de los Tres Dragones” por la gatada homónima de 1865 de Serafín Pitarra.[1]
Del conjunto de edificios construidos ex profeso para la exposición sólo se conserva el Café-Restaurant, icono de las ambiciones del evento, y el Arco de Triunfo. El edificio ha sufrido distintos cambios de función desde la clausura de la Exposición Universal, destacando la función museística. El Castillo de los Tres Dragones fue la sede del Museo de la Historia o el Museo de Zoología, entre otros. En cualquier caso, el edificio nos ha llegado casi intacto.[2]
La construcción es considerada una de las primeras obras del movimiento modernista en Cataluña, que se considera que comienza a raíz de las construcciones de la Exposición Universal de 1888, aunque éste no sea considerado puramente modernista por algunos autores, que defienden que mejor estaríamos hablando de un edificio protomodernista.[3] También se ha considerado el punto de partida de las artes decorativas del modernismo, sobre todo a partir de los trabajos del conocido como "taller de los tres dragones".[1] Esta nueva vocación por las artes industriales se debe al retraso del movimiento Arts and Crafts en Cataluña, que llega en un momento de evolución de las nuevas tecnologías. También va muy ligado a la búsqueda de una personalidad artística nacional.[4]
Sin embargo, responde a la búsqueda de un nuevo estilo que recuperara la cultura y el espíritu que se había perdido, un movimiento que volviera a lo medieval, que es donde se pierden las esencias nacionales catalanas.
Es un edificio con reminiscencias de los castillos medievales, que le dan rigidez. Es racionalista porque es un tipo de arquitectura centrada en la estructura y con una exuberante decoración.[3] Lo que hace que no se caiga en un edificio historicista es el hecho de que el arquitecto incorpora nuevos materiales como lo son el hierro y el ladrillo, y éstos los deja a la vista, que hace que nos recuerden a los edificios industriales de la época . También lo hace el juego de los elementos decorativos, integrados en la estructura, creando una unidad constructiva y estilística"
"El legado documental de Lluís Domènech i Montaner (1849-1923), que se
conserva en el Archivo del COAC desde el año 2000 y que incluye la
biblioteca y el achivo del arquitecto, es representativo de una época
caracterizada por la gran presencia cultural pública de los arquitectos,
entre los cuales Lluís Domènech destaca por su transversalidad
disciplinar, expresada en la práctica de la arquitectura, la política,
la heráldica y el arte románico catalán. La arquitectura y la política
constituyen la presencia pública de Domènech, mientras que la heráldica y
el románico son las herramientas que dispone para elaborar un discurso
coherente sobre la identidad de Catalunya.
El despliegue de esta
transversalidad no es uniforme en el tiempo: una primera etapa, de
fronteras imprecisas, es la denominada ECLECTICISMO en la que Domènech
supera la herencia historicista de la arquitectura del siglo XIX. En la
segunda etapa el arquitecto entra de lleno en la PLENITUD, representada
básicamente por dos edificios patrimonio de la Humanidad, el Palau de la
Música y el Hospital de Sant Pau. En la tercera etapa se explica la
plena implicación de Domènech en la TRANSVERSALIDAD de les diversas
disciplinas que conreó, con la presencia constante de la ornamentación.
Estas etapas son las tres partes en que se estructura la exposición."
Después
de años de abandono y de obras que no se acababan o que se acababan
mal, Barcelona ha redescubierto una joya: el Hivernacle del parque de la
Ciutadella. Esa es la cara; la cruz, el sinhogarismo, tan visible aquí.
Este es el primer sábado desde la reinauguración de este espacio, que
en el pasado albergó bodas, conciertos, exposiciones de bonsáis, un
restaurante y un local de copas, entre otras iniciativas que no lograron
reflotarlo.
La
penúltima restauración, anunciada en el 2015 a bombo y platillo por el
Ayuntamiento, fue un fiasco y se llegaron a tapar esgrafiados y otros
ornamentos de gran valor. Lo que se debería haber hecho entonces (o en
las parciales obras anteriores, de 1985 y 1995) se ha hecho ahora. Por
fin luce en todo su esplendor este palacio de invierno. De invierno y de
las cuatro estaciones, porque estará abierto durante todo el año.
El
edificio será una pieza más de la denominada Ciutadella del
Coneixement, que pretende convertir este parque y sus alrededores en un
importante núcleo de ciencia e innovación. El Ayuntamiento no ha
explicado en detalle el papel del Hivernacle. Pero a veces los árboles
tapan el bosque. Aquí hay dos riquezas evidentes, el tesoro
arquitectónico y patrimonial, que se ha mejorado, y el vegetal, que se
podría mejorar.
Enriqueta Martínez (que casi comparte nombre con una leyenda negra del Raval)
fue una de las centenares de vecinas que tomaron ayer, en un asalto
festivo y laudatorio, esta joya modernista, uno de los regalos que la
exposición universal de 1888 hizo a la ciudad, junto al Umbracle, que
también necesita una puesta a punto, pero no tan ambiciosa como las que
precisan el Museu Martorell o el Castell dels Tres Dragons.
Más que el síndrome de Stendhal, a la señora Martínez le preocupaba la integridad de una Soleirolia soleirolii,
que ejercía un irresistible magnetismo para su nieto Oriol. A pesar de
todo, abuela y nieto dieron una mención cum laude a la restauración. Los
visitantes con los que habló este periódico comparten su entusiasmo…
Unos versos de Machado preguntan: “¿Eres la sed o el agua en mi
camino?”. Y la prensa es una eterna sedienta.
El
Hivernacle tiene una nave central, abierta, y dos laterales,
acristaladas: la Picasso (la más próxima al paseo del mismo nombre) y la
Magnolias (la más próxima al parque). Todas acogen plantas de climas
cálidos. La última, además, albergará exposiciones porque, dice el
Ayuntamiento, su espacio “es más funcional y admite un uso lúdico y
formativo”. Pero cuanto más se espera de esta joya más llaman la
atención otras realidades...
Unos
pequeños desconchones, que requerirán retoques, convierten la nave
Picasso en esos trajes de boda regios con una manchita de aceite en el
banquete. Las deposiciones de las palomas se acumulan en un lateral de
la otra nave. La central solo tiene seis palmeras (incluidas dos Chrysalidocarpus serpentinus muy jóvenes, aunque eso lo cura el tiempo, no como pasa con el lavabo del puesto de información, que pierde agua).
Ojalá
también fuera una cuestión menor otro problema que el renacido
Hivernacle ha realzado aún más: Barcelona es una ciudad de contrastes.
Por un lado, palacios de cristal y hierro. Por otro, récord de personas
durmiendo en la calle: al menos 1.384, un 12% más que el año pasado,
según el recuento que Arrels Fundació hizo la semana pasada. Y la Ciutadella es uno de los puntos cero del sinhogarismo en Barcelona.
Muy
cerca del Hivernacle hay personas sin recursos durmiendo en bancos o en
el césped. Por el parque se ven muchas mantas, cartones para combatir
la humedad del suelo y tiendas de campaña (ayer había una ya montada
junto a la caseta de obras del Museu Martorell). Los soportales del
paseo Picasso también acogen a una nutrida representación de personas
sin techo, que durante el día guardan sus pocas pertenencias donde
pueden.
La
vida es injusta. La naturaleza también lo es a la hora de bautizar a sus
hijas, y este rincón lo demuestra. La insulsa denominación de herba plana en catalán (la Soleirolia soleirolii que se salvó del nieto de la señora Martínez) se transforma en castellano en colchón de novia o lágrimas de ángel. La infantil cintetes se transmuta en barbas de serpiente. Otros no se salvan en ningún idioma, como la espina de lluç o helecho serrucho.
Los
jóvenes del puesto de información han visto cómo la ciudadanía ya ha
hecho suyo este espacio, reabierto oficiosamente la semana pasada,
aunque la puesta de largo será este fin de semana. Las selfies y otra plaga,
los tiktokers, han desembarcado junto a grupos de personas de todas las
edades. Un cartel recuerda que el aforo es limitado. “Hay hasta
bailarinas y bailarines que vienen a grabar sus videos”
La crisis de los cuarenta de un edificio singular
No destaca un ejemplar entre todas las especies
del Hivernacle. Algunas singulares conviven con otras que necesitan
pocos cuidados, como parras y hiedras. Abundan los pothos y la
Plectranthus verticillatus o planta del dinero. Pero, por mucho margen
de mejora que quepa en el invernadero, nada que ver con lo que pasó en
los años cuarenta, cuando este palacio tocó fondo. Sin plantas, se cerró
y dijo adiós al público. Desde entonces alterna aperturas y cierres.
Quizá ahora eluda la mala suerte que le persigue desde su nacimiento. El
edificio original sufrió una granizada en 1887 que arrasó con los
cristales y el jardín, por lo que se derribó y se construyó un
invernadero nuevo y más grande, que no llegó a tiempo y se inauguró con
la Exposición Universal ya en marcha."