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miércoles, 6 de mayo de 2026

01/03/2026 Passatge Arquitecte Millàs

 "El pasaje, situado donde hubo la heredad de Can Garrigó y ahora entre las calles Malgrat y Santapau, conserva dieciocho de las casas que la Cooperativa de Empleados de los Tranvías de Barcelona construyó en 1925. Responde al mismo tipo y momento político-social que el Passatge de la Esperança: Barcelona, ​​gran capital que crece con eventos como la Exposición de 1929 y la implantación de transportes innovadores como el metro. Sin embargo, el estilo es más homogéneo y menos ornamental que en éste. El conjunto debía ser de treinta y dos casas de planta baja y cuatro con dos plantas.



A este arquitecto, se le considera representante de un modernismo ecléctico, hecho que quizá sea más evidente en los proyectos de grandes casas burguesas del Eixample y otros barrios."

Ver:  https://www.poblesdecatalunya.cat/element.php?e=9905















Vista aérea: Google Maps 


 

viernes, 1 de mayo de 2026

01/03/2026 Passatge de l'Esperança

"El Passatge de l'Esperança, entre las calles Desfar y Arnau d'Oms, fue urbanizado en la segunda mitad de los años veinte, en terrenos de unas antiguas bóbiles o de la heredad de Can Sitjar (donde estuvo el Colegio de la Buena Vida), según el autor. Son dieciséis casas construidas por la Sociedad Cooperativa de Cargadoras y Descargadoras de Algodón, creada por los estibadores de algodón del puerto de Barcelona en 1925. Precisamente, el pasaje lleva el nombre de la Esperanza en honor de la patrona de los algodoneros. Como el pasaje del Arquitecto Millàs, es fruto de las leyes del dictador Primo de Rivera, que fomentaban el levantamiento de "casas baratas", necesarias para hospedar la creciente inmigración obrera en la ciudad. A menudo, se constituían en hilera, de planta baja, con azotea y jardín posterior, colores diversos, esgrafiados vegetales y ventanas con verjas.

El estilo suele ser noucentista, aquí con pinceladas de art déco. Tanto las ventanas largas y estrechas como las puertas están decoradas con cenefas y motivos florales, mientras que en los frontones de las azoteas se pueden ver grandes pomos de flores.



En una esquina, hay una dedicatoria a ...Luís Jové Castells, insigne benefactor de este grupo de casas..., propietario de una sociedad comercial algodonera fundada en 1903 y que todavía existe.

Según Valentí Pons, las casas fueron proyectadas por Agustí Domingo Verdaguer en 1926 y terminadas en 1928, aunque, en principio, debían ser treinta. También hubo una cooperativa de consumo y un centro de reunión."

Ver: https://www.poblesdecatalunya.cat/element.php?e=9906























 
Vista aérea: Google Maps 

Gracias por su aportación: Rosendo Muñiz Soler
PASSATGE DE L'ESPERANÇA
"Un pasaje bien tranquilo, no pasan ni los coches. Situado entre las calles de Arnaldo de Oms, la Jota, Escocia y Desfar, muy cerca de la plaza del Virrey Amat. Un pasaje que viene existiendo desde el año 1926. Esto tiene una corta historia. En el año 1925 se creó en Barcelona una institución que se denominó “Cooperativa de Cargadores y Descargadores de Algodón”, que era la que controlaba y dirigía a la gente que se dedicaba a cargar y descargar todo lo relacionado con el algodón en el puerto de Barcelona. Un año después, en 1926 compraron unos terrenos en la barriada de Santa Eulalia de Vilapicina en unas tierras agrícolas que trabajaban para las masías de Can Garrigó y Can Sitjá, y tenían varios propietarios, entre ellos el barón de Maldá. Allí construyeron unas casitas destinadas a sus trabajadores. A la callecita o pasaje donde construyeron esas casas le pusieron el nombre de Esperanza, en honor a la patrona de los estibadores del algodón. Se entiende por estibador al trabajador que se encarga de la carga y descarga de un buque. Sirva como anécdota saber que aquellos trabajadores bajaban cada día al puerto de Barcelona a pie, para efectuar su trabajo de carga y descarga. Tardaban unas cuatro horas en llegar. Pero bueno, ellos se encontraron bien en aquellas casas unifamiliares tan estupendas que les construyó la Cooperativa, prueba de ello es que enseguida crearon su propio almacén de consumo para disponer de un economato, y también montaron un bar, un centro cultural, y participaron en los actos deportivos y recreativos del barrio, es decir que se integraron perfectamente. En la actualidad solo se mantienen en pie dieciséis de las treinta y pico casitas originales, y el pasaje continua ahí con su nombre de la Esperanza. Esta es la historia de por qué existe un pasaje en el barrio de Vilapicina i la Torre Llobeta, hoy distrito de Nou Barris, que desde el año 1926 hasta la actualidad lo seguimos conociendo como el pasaje de la Esperanza.
PASSATGE DE L'ESPERANÇA
Un passatge ben tranquil, no passen ni els cotxes. Situat entre els carrers d'Arnaldo d'Oms, la Jota, Escòcia i Desfar, molt a prop de la plaça Virrey Amat, és un passatge que hi ha des de l'any 1926. Això té una petita història. L'any 1925 es va crear a Barcelona una institució que es va denominar “Cooperativa de Carregadors i Descarregadors de Cotó”, que era la que controlava i dirigia a la gent que es dedicava a carregar i descarregar tot el relacionat amb el cotó al port de Barcelona. Un any després, el 1926 van comprar uns terrenys a la barriada de Santa Eulàlia de Vilapicina en unes terres agrícoles que treballaven per a les masies de Can Garrigó i Can Sitjá, i tenien diversos propietaris, entre ells el baró de Maldà. Allí van construir unes casetes destinades per als seus treballadors. Al carreró o passatge on van construir aquestes cases li van posar el nom d'Esperanza, en honor de la patrona dels estibadors del cotó. S'entén per estibador el treballador que s'encarrega de la càrrega i la descàrrega d'un vaixell. Serveixi com a anècdota saber que aquells treballadors baixaven cada dia al port de Barcelona a peu, per fer la feina de càrrega i descàrrega. Trigaven unes quatre hores en arribar. Però bé, ells es van trobar bé en aquelles cases unifamiliars tan estupendes que els va construir la Cooperativa, prova d'això que de seguida van crear el seu propi magatzem de consum per disposar d'un economat, i també van muntar un bar, un centre cultural, i van participar als actes esportius i recreatius del barri, és a dir que es van integrar perfectament. Actualment només es mantenen drets setze de les trenta i pico casetes originals, i el passatge continua allà amb el seu nom de l'Esperança. Aquesta és la història de perquè existeix un passatge al barri de Vilapicina i la Torre Llobeta avui districte de Nou Barris, que des de l'any 1926 fins a l'actualitat el seguim coneixent com el passatge de l'Esperança."

 

sábado, 25 de abril de 2026

19/03/2026 Monument a les Cases Barates

"La Rambla Ciudad de Asunción, en el barrio Baró de Viver, fue inaugurada en el año 2011. Fue diseñada a través de un proyecto participativo en el que tuvo un papel determinante un grupo de jóvenes del barrio. En lo alto de la nueva Rambla, donde se acaba el barrio y comienza la Trinitat Vella, hay una escultura concebida como recuerdo y homenaje a los orígenes del barrio: las denominadas Casas Baratas. El elemento central es un cuerpo sólido de hormigón blanco pulido, con la forma básica de una casa, en su expresión más sencilla y esquemática."

Ver: https://www.poblesdecatalunya.cat/element.php?e=13311

Rambla Ciutat d'Asunción 



 

domingo, 9 de junio de 2024

08/06/2024 Madrid. Colonia La Regalada, más conocida como Colonia Retiro

"Colonia Retiro: el oasis de Madrid donde es casi imposible alquilar o comprar

Ubicada junto al famoso parque madrileño, la colonia está formada por 203 chalecitos de principios de siglo XX que rara vez salen a la venta. Conseguir una de estas casas, muy demandadas por el comprador nacional que busca tranquilidad, es casi misión imposible.

De casas baratas a colonia 'boutique'

El origen no solo de Colonia Retiro, sino de la mayoría de las más de 30 colonias madrileñas que aún perviven, es humilde. Estas agrupaciones de chalecitos, a los que en su día se les llamaba hotelitos, comenzaron a levantarse en la primera mitad del siglo XX a raíz de la Ley de casas baratas de 1911, que otorgaba suelo en las afueras de la ciudad a diferentes colectivos para construir viviendas de baja densidad que se gestionaban en régimen de cooperativa o vinculadas a instituciones públicas.

Distintos grupos de trabajadores decidieron distanciarse unos kilómetros del centro de la ciudad para vivir de forma menos condensada. Ese es el motivo por el que muchos de estos asentamientos se conocieron (y algunas aún lo hacen) por el nombre de la profesión de los que las habitaban: Fomento de la Propiedad, Municipal (conocida entonces popularmente como Los Guardias de la Porra al estar constituida por policías municipales), Hogar Ferroviario, Los Músicos, Los Carteros, La Prensa... etc

La del Retiro fue llamada Colonia La Regalada y promovida por "Los Previsores de la Construcción" y la compañía de Seguros La Mundial. La mayoría de las casas fueron proyectadas por el arquitecto Fernando de Escondrillas y López de Alburquerque (autor también de las Colonias Primo de Rivera y Jardín Municipal, en Chamartín) entre los años 1925 y 1932 siguiendo la tendencia regionalista y levantando estos hotelitos con estilos neomudéjar, vasco, francés, italiano, industrial y mixto. Es el motivo por el que no hay ninguna casa igual que otra, lo que supone también parte de su encanto. Así, encontramos tejados a dos aguas, a cuatro, bóvedas, mansardas, forjados de madera, muros de ladrillo, enfoscados.... En cada manzana, hay 14 chalecitos, con una media de unos 200 metros cuadrados por vivienda en dos alturas a las que a lo largo de su vida se les sumó una planta sótano o una buhardilla. Hasta la década de los 80, no se controló lo que cada propietario hacía con estas viviendas.

En 1981, la Gerencia de Urbanismo del entonces consistorio socialista de Tierno Galván publicó una Modificación del Plan General en los Conjuntos de Viviendas Unifamiliares. Establecía que, una vez aprobada la modificación del plan general, debía procederse a redactar para cada una de las colonias planes especiales de protección racional y pormenorizada de cada vivienda."

Ver: https://www.expansion.com/directivos/estilo-vida/casas/2021/09/24/6149e920e5fdea43758b465f.html

Está delimitada por las calles de Walia, Titulcia, Abtao, Martín Sarmiento, Juan de la Cueva, Juan de Urbieta, Conde de Cartagena y Avenida del Mediterráneo



































 










 

 Foto de la Colonia de Retiro en 1942, apenas diez años después de su ejecución; https://urbancidades.wordpress.com/2008/03/07/colonias-de-madrid-colonia-del-retiro-1925-32/


Vistas aéreas: Google Maps

"Una ciudad, dos tempos

Pedro Zuazua

Si se está atento, Madrid ofrece la posibilidad de viajar en el tempo -que no tiempo- en cuestión de unos pocos metros. Sucede, por ejemplo, al tomar la salida de la Avenida del Mediterráneo en la rotonda de Conde de Casal, dirección Atocha. Es como una entrada a boxes....

Una casa gris, rematada por una cúpula, ejerce de avanzadilla de las 203 viviendas que componen la colonia Retiro, también conocida como “La Regalada”. Dentro, la vida transcurre a otra velocidad. Es una característica de las colonias históricas -no fueron diseñadas como lugar de paso- que más destaca en esta. Desde el silencio y la tranquilidad de la calle Antonio Díaz-Cañabate se divisa, al fondo, el trajín de la Avenida del Mediterráneo.

Hay varios colegios. “Aquí la hora punta son las 9 de la mañana y las cinco de la tarde, que es cuando la gente viene a dejar y a recoger a los niños en las escuelas. El resto del día, apenas hay coches”, cuenta Antón Laguna (57 años, Madrid). Director artístico de numerosas películas y series, lleva toda su vida viviendo en la colonia. Su bisabuelo compró dos hotelitos en 1930. Se fueron transmitiendo de generación en generación. La familia llegó a tener cinco casas en la colonia. Hace 20 años, decidió comprar una junto a sus dos hermanos. La dividieron. Él, vive en una de las mitades. La otra es para un hermano. El tercero vive en la parte de debajo de la que habitó su bisabuelo. Antón recuerda los tiempos en los que se veían pasar las ovejas y cuando empezaron a construir edificios alrededor. “Íbamos a tirarles los muros a las constructoras. Nuestros padres se hacían los despistados…”, recuerda riendo. Hoy, ese espacio en el que ejercían la resistencia es un parque con pistas deportivas y juegos que utilizan los colegios como espacio para el recreo. También un medidor del tiempo del día: a primera hora de la tarde, unos niños juegan al fútbol. El siguiente partido sube la edad media hasta la preadolescencia. En el turno de noche, ya hay música y botellón.

La colonia del Retiro se construyó entre 1925 y 1931. De estilo regionalista, hay, al menos, cinco tipos de chalet: castellano, vasco, mudéjar, italiano y francés. Hay cúpulas, torres, tejados a cuatro aguas, óculos, cornisas, recercados de ladrillo visto en algunas esquinas. La mayoría de las casas son de dos alturas. Con unos 90 metros cuadrados por planta. Varios propietarios han optado por dividir las viviendas.

En el piso de arriba de una de ellas vive de alquiler desde hace seis años Ana Gallego (46 años, Granada). Funcionaria. Su habitación está rematada por la característica cúpula del modelo francés. Vive junto a su marido y sus dos hijos, de 15 y 10 años. “Aquí te vienes por la personalidad de la colonia, no por los servicios... es que soy del Albaicín”, explica riendo. Destaca “el orden y la tranquilidad” del entorno. Y también lo caros que salen los despistes: “por dejarme la puerta del patio abierta, ya se han llevado dos bicis y un patinete”.

Justo enfrente, en una casa de estilo vasco, viven Carmen y Antonio –”la edad no se pregunta”. Adquirieron la casa en 1968. De pared blanca con detalles grises, tiene una cornisa volada de madera de medio metro. La verja, de hierro, se remata con un peculiar giro en su parte más alta. En la parte de atrás, han levantado un vergel con varios toldos, en los que cada domingo se reúne la familia a comer. “A veces somos hasta 22, entre hijos, hijas, yernos, nueras, nietos… y a cada uno le preparo su plato preferido”, dice con orgullo Carmen. En el patio delantero se levanta una palmera de unos seis metros de altura. La plantó la madre de Carmen hace 50 años. Los brazos no alcanzan para abrazar su tronco. Algunos de los dátiles que han caído en una alcantarilla y en los huecos de la acera han empezado a brotar.

La tarde avanza y en la terraza del bar de la colonia se animan las conversaciones. En la parroquia de Santa Catalina de Siena -diseñada por Alberto López de Asiain y Enrique Llano-, construida en unas formas circulares que recuerdan a Niemeyer, hay misa. Un cartel recuerda, muy sutilmente, que “donando a tu parroquia 150 euros al año, la agencia tributaria te devuelve en tu IRPF 120€”.

Ver: https://elpais.com/espana/madrid/2021-08-17/una-ciudad-dos-tempos.html