"El "Calvario de La Rioja" de Miguel Ángel Buonarroti.

En el deambulatorio, tras el retablo mayor de la concatedral, se encuentra una pequeña pintura al óleo sobre tabla. Representa un Calvario con Cristo vivo, la Virgen Dolorosa, San Juan Evangelista y María Magdalena. Se atribuye a Miguel Ángel Buonarroti, a partir del testimonio del obispo Pedro González del Castillo, quien adquirió la obra. Su autenticidad, sin embargo, no está probada.[1]
El obispo don Pedro González del Castillo, gran humanista, hizo construir en el siglo XVII la Capilla del Santo Cristo junto al altar mayor, (que siglos más tarde con sus modificaciones daría origen al deambulatorio), disponiendo su enterramiento en ella con su mausoleo y estatua orante que lo representara. Este prelado, de gran riqueza, hizo frecuentes viajes a Roma donde adquirió numerosas obras de arte con la idea de incorporarlas a su capilla.
En la relación fundacional de esta capilla de fecha 13 de octubre de 1627 se ha
ce constar:
“Ytem una ymajen de Micael Ángel original, de tabla, y de un Crucifixo y Cristo bivo, con Nuestra Señora y San Juan a los lados y la Madalena al pie de la cruz y dos ángeles en lo alto, a los dos lados del Christo, con guarnizión de ébano, que se a de poner en el testero de nuestro sepulchro, detrás de nuestro bulto, en lo alto, de manera que se bea desde fuera”
Una nota marginal añade: “Está guardado en los cofres”. También ordena el obispo que no se coloque hasta que no se levante la verja protectora de la capilla. Hay que tener en cuenta que en la relación figura un cuadro de la Sagrada Familia e indica que es copia de Rafael. Copia de muy buena mano que se puede contemplar en la concatedral.
Tras varios siglos de olvido, en la segunda mitad del siglo XX se atribuyó a la escuela de Miguel Ángel y se colocó en el deambulatorio tras el altar mayor.
El cuadro no es una copia ya que puede reconocerse el arrepentimiento del pintor quien rectificó la posición del brazo izquierdo de la Dolorosa; en efecto, inicialmente lo representó extendido pero en la versión final aparece reposando sobre el pecho. También es evidente que la figura de la Magdalena arrodillada fue incluida de una manera forzada rompiendo la simetría del original, imagen que no aparece en otros cuadros que siguen este esquema. Además, siempre según estos estudios, se trata de una obra de muy alta calidad artística. Existen otras reproducciones de este Calvario pero de muy baja calidad y sin incluir a la Magdalena;por lo que la atribución a Miguel Ángel, hecha por el comprador, es verosímil; no obstante quedan pendientes estudios que determinen de manera concluyente la autoría."
Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Concatedral_de_Logro%C3%B1o
"Tablas flamencas de Gillis de Congnet
Gillis Congnet, nacido en 1542 en Amberes y muerto en 1599 en Hamburgo, pintó estas tablas en Amberes en 1584, según aparece plasmado en la tarima al pie del cuadro de La Anunciación. Las tablas llegaron a esta iglesia procedentes de la capilla del Señorío de Somalo en las proximidades de Nájera. Sus titulares las adquirieron en París a comienzos del siglo XXIII y las colocaron en su capilla. En este mismo siglo las donaron a la iglesia de La Redonda. Reconocida su calidad artística y comprobando su deterioro, el Museo del Prado y una entidad bancaria procedieron a su restauración, quedando patente su impresionante belleza.
Son seis tablas de 131 x 88 centímetros representando a San Pedro, la Resurrección de Cristo, San Juan Bautista, la Anunciación de María, La Epifanía y la Asunción de la Virgen; y tres de 26,5 x 96 centímetros que muestran varias escenas de la vida de San Francisco de Asís.
- Anunciación. Pintados primorosamente vemos todos los elementos característicos de esta escena: María en oración con un libro abierto junto al lecho y canasta de labores. Las azucenas del jarrón son símbolo de virginidad. Completan el cuadro el Espíritu Santo en forma de paloma y el Ángel mensajero en actitud de bendecir más que de anunciar.
- Epifanía. La Epifanía sorprende por la viveza de la ternura que expresan los rostros y las actitudes. Recuerda al Bosco sobre todo al contemplar la choza y el curioso que se asoma por un boquete de la pared.
- San Pedro. La figura de San Pedro tiene una fuerza y autoridad imponentes. La llave que empuña en su mano derecha más parece una espada o cetro. Las formas corporales que se adivinan bajo la túnica recuerdan al Miguel Ángel de la Capilla Sixtina. Al fondo en los laterales de la figura se observan las escenas de la vocación y martirio de San Pedro.